La galaxia Centauro A se encuentra a unos 12 millones de años luz en la constelación del Centauro, en el hemisferio sur. Fue descubierta a principios del siglo XIX y es una de las galaxias de gran tamaño más cercanas a la Tierra, por lo que ha sido profusamente estudiada. Presenta una morfología muy peculiar, caracterizada por un gran bulbo brillante parcialmente oculto por una oscura franja de polvo, la cual los astrónomos atribuyen a una pasada colisión entre galaxias.

La nueva imagen, publicada el pasado 31 de agosto, ha sido tomada por la Cámara de la Energía Oscura (DECam), instalada en el telescopio Víctor M. Blanco del Observatorio Interamericano del Cerro Tololo, en la norteña región chilena de Coquimbo. Esta cámara de 570 megapíxeles fue diseñada para el Sondeo de la Energía Oscura (DES, por sus siglas en inglés), un proyecto concebido para efectuar un gran sondeo de galaxias y poder estudiar así la historia cósmica y las propiedades de la energía oscura, el misterioso agente responsable de la expansión acelerada del universo.

El centro de Centauro A alberga un agujero supermasivo de unos 55 millones de masas solares, el cual es responsable de la expulsión de un gigantesco chorro de material lanzado a velocidades próximas a la de la luz. Por su parte, la franja de polvo que muestra la fotografía contiene una extensa región de formación estelar, revelada por las nubes de hidrógeno en colores rojizos, así como una gran cantidad de estrellas azules. Una versión ampliable y en alta resolución de la imagen puede encontrarse aquí.

En febrero de 2018 Centauro A fue portada de la revista Ciencias debido a un estudio que analizó la distribución de las galaxias enanas que la rodean. Dicho trabajo halló que las galaxias satélite de Centauro A estaban esencialmente contenidas en un plano y orbitaban en un mismo sentido: un resultado difícil de reconciliar con las predicciones del modelo cosmológico estándar y con las propiedades usualmente atribuidas a la materia oscura, las cuales implican que las galaxias satélite deberían mostrar una distribución y unos movimientos aleatorios. Esa disposición extrañamente ordenada de las galaxias enanas ha sido también observada en las galaxias satélite que rodean a la Vía Láctea y a Andrómeda y, a día de hoy, sigue sin explicación conocida.

Ernesto Lozano Tellechea

Fuente: NOIRLab



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