¿Por qué los humanos consumen alcohol? Junto a argumentos como «a causa de la presión del grupo» o «para socializar», muchas personas indican que beben para deshacerse de sentimientos negativos como la tristeza o el miedo. Es obvio que consumir alcohol es una mala estrategia para regular las emociones a largo plazo, pero ¿es posible que mejore el estado anímico a corto plazo? Sorprendentemente, esta cuestión se ha investigado poco. Un equipo dirigido por Andrea Wycoff, de la Universidad de Missouri, ha publicado en fecha reciente sus hallazgos al respecto en Dependencia de drogas y alcohol.

Para su estudio, los investigadores reclutaron a 110 hombres y mujeres de edades comprendidas entre los 18 y 45 años, quienes afirmaban que bebían alcohol al menos una vez a la semana y que no tenían intención de reducir su consumo. La mitad de los voluntarios sufría un trastorno límite de la personalidad.

Durante tres semanas, debían escribir en una suerte de diario electrónico y responder una serie de preguntas en diferentes momentos: después de despertarse, tras beber al menos un vaso de alcohol y en otros seis momentos del día elegidos al azar. Cuando indicaban que habían consumido alcohol, se les realizaban cuatro entrevistas adicionales a lo largo de un período de tres horas. Entre otras cuestiones, se les preguntaba sobre sus emociones, el motivo por el que habían bebido y si creían que esa acción los había ayudado a solucionar algún problema.

Más deprimidos y ansiosos

Según comprobaron los investigadores, la mayoría de los participantes que habían consumido alcohol para mejorar un estado de ánimo ansioso o melancólico estaban  convencidos que ello les había aliviado los sentimientos negativos. Ahora bien, la situación cambiaba cuando se registraba su estado emocional a partir de preguntas directas como «¿En estos momentos, se encuentra usted nervioso?» El «¿Se siente deprimido ahora mismo?». Los autores constataron que la ansiedad no había disminuido tras el consumo en comparación con el estado anímico anterior; los sentimientos depresivos incluso aumentaron.

Así pues, las personas que beben alcohol con el objetivo de alejar las emociones negativas no consiguen nada o empeoran los «pensamientos oscuros». Entonces, ¿por qué creen que tomar una o dos copas les ayudará? Si se comparan los sentimientos antes y después de beber, las expectativas y los deseos probablemente desempeñen un papel importante, concluyen los autores. Además, existen efectos del alcohol que no se encuentran relacionados de forma directa con la ansiedad o la depresión: por ejemplo, la disminución del dolor físico o de la sensación de inquietud.

Joachim Retzbach

Referencia: «Un estudio de la vida diaria de los factores estresantes interpersonales y el consumo de alcohol en personas con trastorno límite de la personalidad y controles comunitarios.». Megan N. Fleming et al. en Dependencia de drogas y alcohol, vol. 228, 2021.



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