Es más probable que un niño que recibe reprimendas físicas por parte de sus padres muestre un comportamiento antisocial en un futuro que uno que no ha vivido esa experiencia, aunque ambos presenten la misma herencia genética. Pero ¿sucede lo mismo con una educación dura y autoritaria sin castigos corporales? Un grupo dirigido por Alexandra Burt, de la Universidad Estatal de Michigan, ha respondido esta pregunta en ciencia psicológica.

Para su investigación, los autores utilizaron los datos de unas 2.500 parejas de gemelos monocigóticos y dicigóticos, todos ellos de al menos 6 años de edad. Los padres de los gemelos habían descrito su propio comportamiento y el de sus hijos. Estos últimos también aportaron información. Así, respondieron a preguntas como: «¿Con qué frecuencia te criticaba tu madre o tu padre?» «¿Cuán a menudo sentías que tu madre o tu padre perdía los nervios contigo?»

Comportamiento antisocial

Ni siquiera una de cada cinco parejas de gemelos experimentó el mismo comportamiento parental, según revelaba la información tanto por parte de los hijos como de los padres. Las experiencias de los gemelos incluso diferían de manera notable. Por ejemplo, en una de cada tres familias los padres pegaban a uno de los hijos y al otro no.

Pero el hallazgo principal que destacan los autores es que la conexión entre la educación de los padres y el comportamiento posterior de los hijos no se basa solo en los genes comunes, sino que depende en gran medida de las experiencias del niño, sean castigos físicos o una crianza autoritaria y dura. Con todo, los investigadores indican que los datos no son suficientes para concluir que exista una relación causa-efecto. Sin embargo, estudios anteriores sugieren que la dureza en la educación parental fomenta el comportamiento antisocial de los hijos, y no a la inversa.

Así, en 2018, un grupo dirigido por Alexandra Burt analizó el papel que desempeña la crianza en el desarrollo de frialdad emocional y falta de empatía en la descendencia. Los datos de 227 pares de gemelos idénticos del estudio revelaron que los hijos que habían experimentado menos calidez parental eran más propensos a la frialdad emocional, con independencia de otras influencias, como el sexo del niño o los ingresos económicos de la familia. Por tanto, que los hijos sigan los pasos de sus progenitores en la conducta social no está fijado en los genes. En gran medida, depende del comportamiento de los propios padres.

Christiane Gelitz

Referencia: «Las diferencias gemelas en la crianza severa predicen el comportamiento antisocial de los jóvenes». S. Alexander Burt y col. uno ciencia psicológica, Vol. 32, n.los 3, págs. 395-409, 2021.



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