Tras la extinción de los dinosaurios, hace 66 millones de años, los cocodrilos conquistaron muchos nichos vacíos y predominaron en un gran número de hábitats. Pero su reinado llegó a su fin en el Pleistoceno, debido a un enfriamiento del clima. En la actualidad solo quedan 23 especies de cocodrilos, los últimos representantes de un grupo de animales cuya historia comenzó hace 200 millones de años.

El hallazgo de un nuevo fósil en Wyoming permite comprender la forma en que estas criaturas conquistaron el agua como hábitat, según informa en Ciencia Abierta de la Royal Society un grupo de investigación dirigido por Junki Yoshida, del Museo de Historia Natural de Gunma en Tomioka.

El fósil, un ejemplar muy bien conservado de la especie Amphicotylus milesi, muestra ciertos rasgos esqueléticos que denotan adaptaciones a una vida semiacuática. Su cráneo, por ejemplo, presenta una válvula en la garganta que habría permitido al animal cerrar las fauces para evitar la entrada de agua. Los cocodrilos modernos también cuentan con esa oclusión, mientras que los fósiles más antiguos conocidos del filo carecen de ella.

Amphicotylus también poseía una extensión arqueada hacia atrás del conducto nasofaríngeo, que se extendía desde las fosas nasales hasta la parte posterior de la garganta, así como un hueso hioides corto y curvado, similar al de los cocodrilos actuales. Debido a que las fosas nasales, localizadas en el extremo del hocico, podían asomar por encima de la superficie del agua, los animales eran capaces de respirar sumergidos mientras sostenían a sus presas en la boca para ahogarlas, algo muy similar a lo que hacen los cocodrilos modernos. La válvula impedía la entrada de agua en las fauces y las vías respiratorias.

La adaptación permitió a la especie conquistar un nuevo nicho ecológico. Hasta entonces, todos los cocodrilos conocidos eran terrestres y algunas especies se alimentaban de plantas o carroña. Por contra, todos los cocodrilos actuales se sustentan a base de carne y pescado. Al mantener separada la boca de la nariz, la válvula les permite permanecer inmóviles bajo el agua con la boca abierta mientras respiran por las fosas nasales.

Dado que la válvula es de tejido cartilaginoso, fosiliza peor que los huesos. Sin embargo, el ejemplar hallado de Amphicotylus milesi está completo y en muy buen estado de conservación. En comparación con géneros gigantes, como el extinto Sarcosuchus o los actuales cocodrilos marinos, cuyas longitudes oscilan entre 7 y más de 10 metros, Amphicotylus milesi era relativamente pequeño, con tan solo 2,3 metros de largo. No obstante, esta especie podía sorprender a los dinosaurios de menor tamaño mientras bebían, ahogarlos y desgarrar su carne mediante la técnica conocida como «giro de la muerte».

Daniel Lingenhöhl

Referencia: «Un nuevo goniofolidido de la Formación Morrison del Jurásico Superior, EE. UU.: Una nueva visión de la adaptación acuática hacia los crocodilianos modernos“. Junki Yoshida y col. en Ciencia Abierta de la Royal Society, vol. 8, art. 210320, 8 de diciembre de 2021.



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