En todo el mundo, la noche está marcada por los chirridos de los grillos macho, un sonido que emiten al frotar las alas delanteras modificadas y rugosas en su intento por atraer a las hembras. Pero la luz artificial puede alterar estas melodías, según han demostrado experimentos recientes.

Para estudiar de qué modo la luz artificial modifica este comportamiento, llamado estridulación, Anat Barnea, de la Universidad Abierta de Israel en Ra’anana, Amir Ayali, de la Universidad de Tel Aviv, y sus colaboradores, criaron en cámaras grillos de campo (Gryllus bimaculatus) bajo cuatro condiciones de luz distintas y los compararon entre sí. En concreto, estudiaron su estridulación y su locomoción.

Los que experimentaron días luminosos y noches muy oscuras tendían a moverse durante el día y a estridular por la noche. Los que se sometieron a noches con luz tenue o brillante mostraron patrones de movimiento y estridulación alterados o incluso aleatorios, a menudo desincronizados respecto a los de sus compañeros.

Los investigadores observaron que la gravedad de la alteración de esos comportamientos se correlacionaba con la luminosidad de la noche. La estridulación, en particular, se veía trastocada incluso con una luz muy tenue durante la noche. Los autores instan a que se sigan investigando los efectos ecológicos de la luz artificial en los organismos.

Aspectos destacados de la naturaleza

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con el permiso de Nature Research Group.

Referencia: «La exposición de por vida a la luz artificial por la noche afecta los patrones de actividad de estridulación y locomoción en el grillo. Gryllus bimaculatus». Keren Levy et al. en Proceedings of the Royal Society B, vol. 288, artículo 20211626, septiembre de 2021.



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