Por lo general, quien duerme profundamente y sueña permanece ajeno a lo que sucede en su entorno. Aunque, como siempre, existen excepciones. Un equipo internacional ha logrado, con un sofisticado montaje experimental, comunicarse con ciertos soñadores. El estudio se publica en Biología actual.

El grupo dirigido por Karen Konkoly, de la Universidad Noroeste de Evanston, seleccionó a personas muy especiales para su experimento: todos los sujetos eran soñadores lúcidos habituales o habían sido entrenados para ello. El sueño lúcido es la capacidad de ser consciente de que se está soñando; muchos son incluso capaces de cambiar el contenido de su sueño.

Los autores solicitaron a los participantes de Alemania, Francia, Países Bajos o Estados Unidos que acudieran al laboratorio del sueño, donde pasaron la noche o echaron una larga siesta. Mediante la polisomnografía registraron las ondas cerebrales, el ritmo cardíaco, la temperatura corporal, los movimientos oculares y la respiración de los voluntarios. De ese modo, determinaron con exactitud cuándo se encontraban en la fase del sueño MOR («movimientos oculares rápidos»), momento en la que suelen producirse las ensoñaciones.

Los científicos habían identificado y practicado previamente varias señales con los participantes. En primer lugar, les pidieron que indicaran que se encontraban en un sueño lúcido realizando una determinada secuencia de movimientos oculares. A continuación, les plantearon una serie de preguntas de respuesta sencilla (sí o no) o problemas aritméticos. En este caso, también debían responder mediante movimientos preestablecidos de los ojos o los músculos faciales.

Contestar desde el mundo onírico

En una cuarta parte de las sesiones, los sujetos fueron capaces de comunicar con éxito que estaban experimentando un sueño lúcido. En la mitad de los casos, respondieron de manera correcta al menos una de las preguntas posteriores. Además,en general, eran capaces de recordar que se comunicaban con los investigadores mientras dormían. Así, algunos participantes indicaron que sentían como si la pregunta de los experimentadores hubiera sido introducida en el sueño desde el exterior. En otros casos, la comunicación se convirtió en parte de la ensoñación. Por ejemplo, explicaban que una voz que salía de la radio les preguntaba en el sueño cuánto son cinco menos dos.

Ahora bien, ¿no podrían ser las respuestas correctas fruto de una mera coincidencia? Para descartar tal posibilidad, los investigadores interrogaron a los participantes dormidos en momentos en los que no habían dado una señal de sueño lúcido o cuando sus funciones corporales indicaban que no se hallaban en la fase MOR. En esas circunstancias, solo fueron capaces de emitir una respuesta correcta y otra incorrecta a lo largo de más de 350 ensayos, o no daban ninguna respuesta. Además, 11 de ellas no pudieron clasificarse de forma clara.

Los autores afirman que han conseguido contactar con los soñadores mientras dormían. En general, escriben, es muy difícil estudiar el sueño lúcido, ya que los participantes no siempre consiguen entrar en ese estado cuando duermen en el laboratorio. Además, las entrevistas posteriores no suelen ser muy reveladoras, porque incluso los soñadores lúcidos no siempre pueden recordar todos los detalles de sus sueños.

Daniela Mocker

Referencia: «Diálogo en tiempo real entre experimentadores y soñadores durante el sueño REM». Konkoly et al. publicado en línea en Biología actual, el 18 de febrero de 2021.



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