Las vacunas contra la COVID-19 de Pfizer-BioNTech y Oxford-AstraZeneca son eficaces contra la variante delta del SRAS-CoV-2, muy infecciosa. Sin embargo, según un estudio que ha analizado la evolución de las infecciones en el Reino Unido, esa protección disminuye con el tiempo.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Oxford y la Oficina Nacional de Estadística del Reino Unido ha llegado a esa conclusión tras analizar un amplio conjunto de datos que incluía los resultados de 2.580.021 pruebas PCR, destinadas a identificar la presencia del SARS-CoV-2 en 384.543 adultos del país entre el 1 de diciembre de 2020 y el 16 de mayo de 2021 (cuando la variante alfa era dominante), y 811.624 tests efectuados a 358.983 personas entre el 17 de mayo y el 1 de agosto de 2021, cuando la variante delta ya se había extendido.

Los resultados, recogidos en una prepublicación del 19 de agosto que aún no ha sido sometida a revisión por pares, indican que ambas vacunas son eficaces contra la variante delta una vez administradas las dos dosis, pero que dicha protección se reduce con el paso de los meses. La vacuna fabricada por la farmacéutica estadounidense Pfizer y la biotecnológica alemana BioNTech mostró un 92% de eficacia a la hora de evitar una carga vírica elevada 14 días después de la segunda dosis. No obstante, esa eficacia se vio reducida a un 90%, 85% y 78% después de 30, 60 y 90 días, respectivamente.

Por su parte, la vacuna desarrollada por la Universidad de Oxford y la farmacéutica anglo-sueca AstraZeneca mostró una eficacia del 69% contra una carga vírica elevada 14 días después de la segunda dosis, la cual descendió al 61% después de 90 días.

Esa disminución en la eficacia no debería ser motivo de alarma, afirma Sarah Walker, estadística médica de la Universidad de Oxford que lideró el trabajo. «Tanto con una vacuna como con la otra, dos dosis siguen funcionando bien contra la variante delta», explica.

Cargas víricas elevadas

El estudio reveló que las personas vacunadas que acaban infectándose con la variante delta presentan unos niveles máximos de carga vírica muy elevados. Cuando la variante alfa era dominante en el Reino Unido, las personas vacunadas que contraían la infección presentaban cargas víricas máximas mucho más bajas.

Las implicaciones de lo anterior no están claras, advierte Walker. «La mayoría de nuestras pruebas eran mensuales, por lo que no podemos decir mucho sobre cuánto tiempo son infecciosas las personas ni si eso cambia con la variante delta», apunta la experta. «Pero si alguien piensa que, por haberse vacunado, no puede contagiar a otros tras contraer la infección, ha de saber que eso probablemente no sea cierto.»

Los datos también sugieren que el tiempo transcurrido entre la primera y la segunda dosis de la vacuna no alteraría su eficacia, y que la protección sería mayor en aquellas personas que, además de recibir las dos dosis de la vacuna, previamente habían dado positivo en una prueba diagnóstica de COVID-19.

El estudio se centró en el grupo de edad de 18 a 64 años y no tuvo en cuenta las hospitalizaciones ni las muertes, señala Dvir Aran, experto en datos biomédicos del Instituto Technion de Haifa, en Israel. «El trabajo ha analizado la infección, no la enfermedad grave», explica. El experto añade que los datos respaldan la evolución observada en Israel, un país que logró una cobertura vacunal muy elevada muy temprano. «Estamos viendo un elevado nivel de infecciones entre las personas que se vacunaron antes, y una protección robusta en quienes lo hicieron más tarde, especialmente en el grupo de entre 12 y 15 años de edad», apunta.

Por otro lado, los resultados plantean la pregunta de si podría resultar más eficaz administrar dosis de vacunas diferentes, sobre todo si se considera una tercera dosis de refuerzo. Georg Behrens, inmunólogo de la Escuela de Medicina de Hannover, cree que la mezcla de vacunas podría aumentar su eficacia. El sistema inmunitario reacciona de manera diferente a los distintos tipos de vacunas, lo que podría aprovecharse para inducir una mejor respuesta global. «Usar primero una vacuna basada en un vector y después otra sin vector pero con el mismo antígeno parece tener todo el sentido del mundo», concluye Behrens.

Katharine Sanderson

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con permiso de Nature Resarch Group.

Referencia: «Impacto de Delta en la carga viral y la eficacia de la vacuna contra nuevas infecciones por SARS-CoV-2 en el Reino Unido»; Koen B. Pouwels y col. en www.ndm.ox.ac.uk/covid-19/covid-19-infection-survey/results/new-studies, 19 de agosto de 2021.

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