Los investigadores han reconstruido el que probablemente sea el genoma más antiguo de un humano moderno estudiado hasta la fecha. Pertenece a una mujer que vivió hace más de 45.000 años y murió en lo que hoy es la República Checa. Es posible que forme parte de los primeros grupos de humanos modernos que colonizaron Europa tras abandonar África. Así lo informa un equipo dirigido por Johannes Krause, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, en la revista Ecología y evolución de la naturaleza.

Entre otros restos, se conserva un cráneo de la mujer, que fue hallado en 1950 en una cueva cerca del municipio checo de Koněprusy. Le faltan grandes fragmentos en el lado izquierdo, quizás arrancados a mordiscos por las hienas, escriben los autores. Dado que estos animales se extinguieron en Europa central hace unos 24.000 años, el cráneo debe ser más antiguo. Sin embargo, varios intentos de datación anteriores habían arrojado resultados contradictorios. El equipo de Krause descubrió que ello se debió a las impurezas: los huesos habían sido tratados (presumiblemente durante su preparación) con un pegamento que contenía componentes de origen animal. Por esta razón, la datación por radiocarbono había arrojado una edad más reciente.

Para obtener valores más fiables, Krause y sus colaboradores han extraído ahora residuos de ADN del cráneo y los han secuenciado mediante diversos métodos. Con los análisis del ADN mitocondrial y las comparaciones con el genoma de otros fósiles humanos de ese período se ha estimado que el cráneo de la mujer es de hace más de 45 milenios. Esto la situaría entre los primeros humanos modernos que vivieron en Europa. Sin embargo, las secuencias del ADN indican que no estaba estrechamente emparentada con los habitantes actuales del continente. Al parecer, no pertenecía a nuestros antepasados directos, sino a una población que desapareció más tarde. Lo mismo ocurre con otros restos humanos del Paleolítico euroasiático más reciente. «Es bastante fascinante que los primeros humanos modernos de Europa no prosperaran», comenta Krause sobre estos hallazgos. Es posible que una gran erupción volcánica ocurrida hace unos 39.000 años en lo que hoy es el sur de Italia empeorara el clima en Eurasia, provocando un colapso de las poblaciones que la habitaban.

Herencia neandertal

Al investigar más a fondo, los investigadores han descubierto que más del tres por ciento del genoma de la mujer lo había heredado de los neandertales. Y lo que es más importante, sus segmentos de ADN de procedencia neandertal son más largos que los de cualquier otro humano moderno de Eurasia en esa época, según los análisis de que se dispone. Dado que nuestro material genético se mezcla por recombinación genética cada vez que nos reproducimos, los segmentos de ADN de ciertos orígenes siguen acortándose en el curso de las sucesivas generaciones. Los largos segmentos de ADN neandertal de la mujer demuestran que, como mucho, entre 70 y 80 generaciones antes de que ella viviera, algunos de sus antepasados se habían apareado con nuestros parientes prehistóricos.

En comparación, el genoma más antiguo reconstruido anteriormente de un humano moderno procede del hombre de Ust-Ishim, que murió en Siberia hace unos 45.000 años. También tiene secuencias neandertales en su genoma, pero en su caso el apareamiento con neandertales se había producido unas 100 generaciones antes.

Frank Schubert

Referencia: «Una secuencia del genoma de un cráneo humano moderno de más de 45.000 años de Zlatý kůň en Chequia». Kay Prüfer et al. en Nature Ecology & Evolution, publicado en línea, abril de 2021.



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