La primera cepa de la bacteria Yersinia pestis, responsable de la peste negra, o bubónica, podría haber saltado de los castores a las personas y habría causado una enfermedad más leve que las versiones mortales posteriores.

Así lo han demostrado Ben Krause-Kyora, de la Universidad de Kiel, y sus colaboradores en un estudio publicado en Informes de celda. Los investigadores extrajeron el ADN del diente de un cazador-recolector varón que fue enterrado hace más de 5000 años en la actual Letonia, y la secuenciación ha revelado que se trata de material genómico de una cepa de Y. pestis, la más antigua conocida hasta ahora.

El hombre, cuidadosamente sepultado, fue la única de las cuatro personas enterradas en el lugar cuyos restos contenían rastros de ADN de la peste. Esto demuestra que la dolencia que lo aquejó probablemente no era una enfermedad grave y contagiosa que mataba en pocos días, concluyen los autores. Sostienen que los castores (Fibra de ricino), portadores de una bacteria emparentada con la de la peste y cuyos restos abundan en los yacimientos arqueológicos de la región, son el huésped animal más probable.

Las investigaciones anteriores habían planteado que los brotes de peste negra provocados por antiguas cepas de Y. pestis habrían causado epidemias mortales en Europa hace 5000 años. Pero el último trabajo ofrece pruebas de lo contrario, apuntan los autores.

Aspectos destacados de la investigación sobre la naturaleza

Artículo traducido y publicado por Investigación y Ciencia con el permiso de Nature Research Group.

Referencia: «Un cazador-recolector de 5.000 años ya plagado de Yersinia pestis». Julian Susato et al. en Informes de celda, vol. 35, artículo n.º 109278, junio de 2021.



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