Las vacunas son una herramienta clave para la salud de la humanidad y sus logros son innumerables: erradicación de la viruela, desaparición de la polio en todo el mundo excepto en Pakistán y Afganistán, prevención de millones de enfermedades graves y muertes por la COVID-19 y protección de miles de millones de personas frente a diversas dolencias como la hepatitis B, el tétanos, la difteria o la varicela.

Estos medicamentos preventivos tienen también un importante papel en limitar las muertes provocadas por la gripe entre las personas más vulnerables. Sin embargo, la eficacia de las vacunas frente a los virus influenza es, en comparación con otras, muy limitada. En promedio, se calcula que la protección que ofrecen estos fármacos frente a la gripe se encuentra entre el 50 y el 60 % en adultos sanos de entre 18 y 64 años y en personas ancianas esta protección suele ser aún menor. Algunos años, la protección ofrecida por estas vacunas ha llegado a ser inferior al 25 %.

¿Por qué la eficacia de las vacunas contra la gripe es notablemente inferior al resto de vacunas? Dos son las razones principales que lo explican. Por un lado, los virus influenza tienen una gran capacidad para mutar y generar cepas y variantes diferentes en relativamente poco tiempo. Por otro, las diferentes variantes y cepas que circulan de forma mayoritaria por el mundo pueden variar año a año y las vacunas contra la gripe solo ofrecen protección frente a un máximo de 3 o 4 cepas.

Por este motivo, los investigadores llevan décadas trabajando en el desarrollo de una vacuna universal contra la gripe que inmunizase frente a todas o casi todas las cepas y variantes de este esquivo virus. El fin no es solo evitar enfermedades y muertes causadas por los diferentes virus influenza que circulan cada año por el mundo, sino también prevenir futuras pandemias de gripe, como la de 1918, originadas por nuevos virus. Ahora, un equipo internacional de científicos ha logrado un importante avance para el desarrollo de una potencial vacuna universal contra la gripe. Sus resultados se detallan en una reciente publicación de la revista Naturaleza.

Los investigadores han logrado identificar mediante microscopía electrónica un grupo de anticuerpos neutralizantes (que impiden que los virus infecten a las células) cuya diana se encuentra en la glucoproteína hemaglutinina (HA), anclada en la envoltura de los virus influenza. Estos anticuerpos se generaron a través de vacunas experimentales (aún en fase de desarrollo) y convencionales contra estos virus y también por infecciones naturales.

En concreto, estos anticuerpos se unen específicamente a una secuencia del tallo de la HA que se encuentra muy próxima a la zona de anclaje a la envoltura, una región que había pasado desapercibida hasta ahora. Además, estos anticuerpos son capaces de neutralizar a una gran variedad de virus influenza como los subtipos H1 y también tienen la capacidad para reaccionar contra los subtipos H2 y H5, al menos en estudios in vitro y en ratones. En conjunto, los subtipos H1, H2 y H5 suponen un gran porcentaje de los virus de la gripe que circulan por el mundo. Por otra parte, los agentes infecciosos responsables de las dos de las cuatro últimas pandemias por gripe fueron virus influenza H1. No es una casualidad, pues este subtipo de virus suele saltar de cerdos a humanos con el paso del tiempo, con el potencial para provocar pandemias.

En inmunología, se conoce como epítopos a las porciones de grandes moléculas que son reconocidas por el sistema inmunitario a través de diferentes formas, entre ellas la unión a anticuerpos. En los virus de la gripe, los epítopos suelen localizarse en las proteínas localizadas sobre la envoltura como la HA, cuya función es la unión del agente patógeno con la célula que va a infectar.

Un aspecto clave para el desarrollo de una vacuna universal contra la gripe es la identificación de epítopos que estén presentes en todos o casi todos los virus influenza y que sean, a su vez, capaz de generar una respuesta inmunitaria protectora. Este trabajo contaba con la dificultad de que la HA es una glucoproteína extremadamente variable entre los diferentes virus de la gripe por su elevada capacidad de mutación y no resulta, por tanto, sencillo reconocer regiones conservadas que sean reconocidas por el sistema inmunitario. Lo normal es que los anticuerpos sean efectivos contra unos epítopos concretos de HA de ciertas cepas de la gripe y sean inútiles contra los epítopos de otras cepas.

Sin embargo, el equipo de científicos ha conseguido dar con un epítopo de la HA presente en una gran variedad de virus de la gripe. Conocer este punto débil común, junto a otros conocidos a lo largo de las dos últimas décadas, facilitará el camino para desarrollar terapias con anticuerpos o vacunas contra la gripe con una eficacia mucho mayor que las actuales, al abarcar a muchas más variantes y cepas.

Las vacunas convencionales contra los virus influenza no suelen inducir una respuesta inmunitaria robusta frente a este epítopo descubierto recientemente, localizado en la zona de anclaje de HA. Así, el próximo paso de esta investigación es la creación de vacunas que pueda inducir una respuesta inmunitaria potente con anticuerpos efectivos frente a dicho epítopo. En teoría, esto es posible, ya que se identificó que algunos linfocitos B (células responsables de la producción de anticuerpos) presentes en las personas son capaces de producir anticuerpos contra esta diana.

Esther Samper

Referencia: «Los anticuerpos ampliamente neutralizantes se dirigen a un epítopo de anclaje de hemaglutinina», Jenna J. Guthmiller et al. en Naturaleza, publicado en línea, 23 de diciembre de 2021.



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