“El equipo del telescopio espacial James Webb (JWST) está trabajando en un problema de comunicación entre el observatorio y el sistema del vehículo de lanzamiento. Esto retrasará la fecha de lanzamiento a no antes del viernes 24 de diciembre. Se proporcionará más información sobre la nueva fecha a más tardar el viernes 17 de diciembre”.

Con este escueto comunicado la NASA ha anunciado que se retrasa el despegue, previsto para el 22 de diciembre, del que se considera el sucesor del Hubble. El telescopio espacial James Webb, bautizado con el nombre de un antiguo administrador de la NASA, será el mayor observatorio de ciencia espacial del mundo cuando se lance, capaz de sondear mundos inaccesibles hasta ahora y de explorar los orígenes de nuestro sistema solar.

Un problema de comunicación entre el telescopio y el sistema del vehículo de lanzamiento ha retrasado el despegue del 22 a al menos el 24 de diciembre

Esta misión conjunta de la NASA, la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Agencia Espacial Canadiense será lanzada al espacio desde el puerto espacial europeo en la Guayana Francesa a bordo de un cohete Ariane 5 sobre el que el telescopio ha sido asegurado este fin de semana.

El lanzamiento del telescopio, que inicialmente debía ponerse en órbita en la primavera de 2019, se ha retrasado, al menos, otras tres ocasiones.

El nuevo retraso fue confirmado también este jueves en una rueda de prensa por algunos de los principales científicos de la ESA que participan en la misión y que prefirieron no abundar en el tema para no dar pie a especulaciones.

Un despliegue delicado

Catarina Alves de Oliveira, científica de la ESA para el instrumento NIRSpec de Webb, ha explicado que el telescopio ha sido testado durante mucho tiempo y se han hecho muchos ensayos para asegurar que todo irá bien, desde el lanzamiento hasta su despliegue ya en órbita.

“Hay partes muy críticas y ambiciosas en todo el proceso” pero el James Webb “está listo” para desplegarse en el espacio y, más tarde, cuando esté en órbita, “vamos a proceder muy despacio, sin correr riesgos. Siempre vamos a parar antes de cada gran paso para asegurar que todo va bien y estaremos en constante comunicación con él”, dijo la experta.

El James Webb será el mayor observatorio de ciencia espacial del mundo, capaz de sondear mundos inaccesibles hasta ahora y de explorar los orígenes de nuestro sistema solar

Y es que, aunque el equipo ha probado rigurosamente el telescopio, cuando se separe del cohete y comience su viaje hacia la órbita en la que operará los próximos años, el James Webb pasará por un complejo proceso para desplegarse en diversas etapas y soltar el parasol, la antena y los instrumentos con los que está equipado.

“Es un proceso muy ensayado y testeado del que estaremos todos muy pendientes”, ha matizado Macarena García Marín, científica de la ESA para el desarrollo y soporte científico y de calibración de MIRI / JWST.

Exoplanetas en el punto de mira

Cuando comience a operar, el telescopio realizará parte de sus observaciones fuera del sistema solar. Los exoplanetas, por ejemplo, serán uno de los pilares de esta misión, ha explicado Alves de Oliveira.

El primer año de observaciones, el Webb –que ha recibido más de mil propuestas investigación de equipos científicos de todo el mundo–, dedicará un 20-25 % del tiempo de observación a estudiar a unos 60 o 70 exoplanetas.

“Queremos saber de qué están hechos, que tienen en la atmósfera y para eso Webb permitirá hacer observaciones muy precisas que nos ayudarán a saber qué estructura y moléculas hay en esos planetas, y eso solo el primer año”, ha subrayado.

Queremos saber de qué están hechos, que tienen en la atmósfera y para eso Webb permitirá hacer observaciones muy precisas que nos ayudarán a saber qué estructura y moléculas hay en esos planetas

Catarina Alves de Oliveira, científica de la ESA

Dentro del sistema solar, el telescopio estudiará los planetas que están más allá de la Tierra, como los gigantes gaseosos y los planetas helados, pero sobre todo se va a centrar mucho en observar las atmósferas y la estructura de esos planetas. “Webb nos va a dar el detalle”, ha destacado García Marín.

Eso sí, en comparación con el Hubble, el nuevo telescopio tiene un inconveniente: no podrá ser reparado, de hecho, ni siquiera fue diseñado para eso, han explicado las científicas de la ESA.

Sin embargo, todos los sistemas electrónicos tienen redundancias denominadas “lado A y lado B”, ha apuntado Macarena García, de modo que “siempre que haya una anomalía, podremos lidiar con ellas pasando al lado B, que asegura que puedes seguir usando los instrumentos”.

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