La creciente resistencia a los antibióticos amenaza la salud de la población mundial, pues incrementa el riesgo de infección en cirugías, ciclos de quimioterapia, trasplantes de órganos, diálisis o enfermedades crónicas. Asimismo, la inversión en el desarrollo de nuevos fármacos antibióticos ha experimentado un notable descenso en las últimas décadas, hecho que reduce las opciones terapéuticas disponibles. Ahora, a fin de intentar hallar una solución al problema, un estudio, publicado en tiempo reciente por la revista Biología de las comunicaciones, propone el uso del cannabidiol como agente antimicrobiano.

El cannabidiol es el principal componente no psicoactivo del cannabis con propiedades bactericidas conocidas, pero poco estudiadas. En consecuencia, Mark A. T. Blaskovich y sus colaboradores, de la Universidad de Queensland en Australia, junto con otros investigadores de Estados Unidos y Nueva Zelanda evaluaron la actividad del compuesto frente a múltiples bacterias.

De acuerdo con los resultados, el cannabidiol inhibió el crecimiento de patógenos como el Staphylococcus aureus resistente a la meticilina, el steotococos neumonia resistente a múltiples antibióticos, el Enterococcus faecalis, la bacteria anaeróbica Clostridioides difficile y el Cutibacterium acnes. Varias de estas bacterias grampositivas figuran en la lista de patógenos prioritarios para los que se requieren nuevos antibióticos, publicada por la Organización Mundial de la Salud.

Dicha lista también incluye la bacteria gramnegativa Neisseria gonorrhoeae, que ocasiona la gonorrea. A diferencia de los grampositivos, los bacilos gramnegativos presentan una membrana externa que les confiere protección ante varios antibióticos. Sin embargo, el cannabiniol mostró actividad no solo contra Neisseria gonorrhoeae, sino también contra otros tres patógenos gramnegativos, Neisseria meningitides, Moraxella catarrhalis y Legionella pneumophila, responsables de la meningitis, la bronquitis y la neumonía, respectivamente.

Al parecer, el cannabiniol degrada la membrana bacteriana, hecho que ocasiona la muerte a las bacterias, aunque los investigadores desconocen el mecanismo molecular exacto. Además, el compuesto generaría poca resistencia, incluso administrado en altas concentraciones, y eliminaría con éxito los biofilms bacterianos. Esto es las películas que conforman una o varias especies de bacterias, altamente organizadas y pegajosas, que confieren protección a los microorganismos.

No obstante, Blaskovich y su equipo señalan una importante limitación del cannabiniol: su inestabilidad en el torrente sanguíneo, donde sufre una rápida degradación que podría limitar su potencial terapéutico. Aun así, los autores se muestran esperanzados, ya que la introducción de pequeñas modificaciones en la estructura del compuesto le confieren mayor durabilidad, mas sin afectar su acción antibiótica. En un futuro próximo, esperan iniciar ensayos clínicos con una formulación del cannabiniol administrada por vía tópica que confirmen el hallazgo.

Marta Pulido Salgado

Referencia: «El potencial antimicrobiano del cannabidiol», De MAT Blaskovich et al., En Comunicaciones biológicas, 4:7, publicado el 19 d enero de 2021.



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