Durante los primeros años de trabajo, los adultos continúan desarrollando su carácter. Asimismo, una carrera profesional exitosa y la jubilación imprimen huella en la personalidad. Así lo demuestran dos estudios, en los que se han analizado los datos del Panel Socioeconómico (SOEP), una encuesta a largo plazo representativa de la población en Alemania. Entre 2005 y 2017, unos 6000 adultos proporcionaron información sobre su personalidad en cuatro ocasiones. Respondieron preguntas sobre los llamados «cinco grandes» de la personalidad: extraversión, neuroticismo, apertura a nuevas experiencias, amabilidad y responsabilidad. Parte de los encuestados se encontraban al principio de su vida laboral, otros, al final de su desempeño profesional.

Según informan Eva Asselmann y Jule Specht, de la Universidad Humboldt de Berlín, en Diario de personalidad, los jóvenes adultos se volvieron más responsables, amables y extravertidos con su primer empleo. La amabilidad siguió aumentando durante los tres primeros años de trabajo, reflejan los autoinformes. La responsabilidad, en cambio, alcanzó un máximo ya al inicio de la vida laboral y acabó disminuyendo tras la jubilación. Este último fenómeno se conoce como «efecto la Dolce Vita».

Más exitosos, menos extravertidos

La personalidad «madura» cuando las personas empiezan a trabajar y se «afloja» de nuevo cuando se jubila, sugieren las autoras. Al parecer, ello tiene que ver con las exigencias de la vida laboral: como trabajadores, las personas deben comportarse de forma fiable, amable y profesional a diario. En cambio, los otros dos rasgos principales de la personalidad, la apertura y la estabilidad emocional, no se modificaron con el inicio o el final de la vida laboral; aunque sí cambiaron con el éxito profesional, halló en otro estudio un equipo dirigido por Andreas Hischi, de la Universidad de Berna, que también trabajó con datos del SOEP.

En este caso, los científicos analizaron los datos de más de 4700 adultos que trabajan en Alemania y que facilitaron repetidamente información sobre sus éxitos profesionales y rasgos de personalidad durante un período de ocho años. Constataron que si el prestigio y los ingresos aumentaban, la personalidad cambiaba.

«Los análisis revelan que las personas con más éxito profesional muestran una mayor estabilidad emocional y apertura a las experiencias con el paso del tiempo, pero menos extraversión», señala Hirschi. Más estable emocionalmente significa en este caso más relajado, menos ansioso y más preparado para lidiar con el estrés. Y menos extravertido, más distante y menos hablador y sociable. El efecto se produjo tanto en hombres como en mujeres, con independencia de la edad.

Los psicólogos reconocen que los cambios no fueron muy marcados, pero podrían tener un impacto a largo plazo. Hirschi concluye: «El estudio ilustra que los rasgos de personalidad no solo determinan el éxito profesional, sino que el éxito en el trabajo también puede cambiar la personalidad.» Ello abre una nueva perspectiva sobre el papel del éxito en la vida, apunta.

Christiane Gelitz

Referencia: «Maduración de la personalidad y relajación de la personalidad: diferencias de los cinco grandes rasgos de personalidad en los años que rodean el comienzo y el final de la vida laboral». Eva Asselmann y Jule Specht y Diario de personalidad, publicado en línea el 19 de abril de 2021.



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