Situado a una distancia de 640 años luz, un gigante gaseoso sometido a condiciones extremas orbita a toda velocidad alrededor de su estrella anfitriona. El objeto, conocido como WASP-76b, no tarda ni dos días terrestres en completar una vuelta en torno a su sol, lo que significa que debe estar muy próximo a él. Eso hace que el planeta siempre ofrezca a la estrella el mismo lado, el cual se calienta a temperaturas infernales. Según los expertos, estas ascienden a 2400 grados centígrados, lo suficiente para vaporizar el hierro. El metal se desplaza después hacia el lado nocturno del astro, más frío, donde vuelve a licuarse a unos 1300 grados centígrados y cae en forma de lluvia hacia las capas atmosféricas inferiores.

Ahora, la investigadora de la Universidad de Toronto Emily Deibert y sus colaboradores han hallado indicios de que las condiciones del planeta podrían ser aún más extremas de lo que se pensaba. O bien su temperatura sería mucho mayor de lo esperado, o bien habría vientos tormentosos que causarían una mayor mezcla atmosférica e impedirían que se estableciese un equilibrio de temperaturas. Ambas hipótesis serían concebibles para explicar el hallazgo que Deibert y su equipo presentaron hace unas semanas en Las cartas del diario astrofísico.

En su trabajo, los autores examinaron la composición química de la envoltura gaseosa del planeta, cuyo tamaño casi dobla al de Júpiter. Para ello tomaron imágenes espectroscópicas desde el observatorio Gemini Norte de Mauna Kea, en Hawái. Los datos revelaron que la presencia de calcio ionizado a lo largo de la línea que separa los hemisferios nocturno y diurno de WASP-76b, algo que no debería suceder si sus condiciones atmosféricas fueran las que se suponían hasta ahora. «Vemos mucho calcio; es una señal realmente intensa», ha afirmado Deibert en declaraciones recogidas por Crónica de Cornell.

Hasta hace unos años, la resolución de los espectrógrafos no era lo suficientemente elevada para analizar con detalle la luz procedente de los exoplanetas. Sin embargo, esta es la única manera de obtener información sobre la composición atmosférica de un exoplaneta. En el caso de WASP-76b, los autores usaron un ingenioso método para separar la luz procedente del planeta y la de su estrella. Dado que el planeta orbita tan rápido, debido al efecto Doppler sus líneas espectrales se desplazan periódicamente hacia el rojo y hacia el azul dependiendo del lugar de la órbita en que se encuentre. Como consecuencia, las líneas espectrales que cambian con un ritmo de 1,8 días solo pueden proceder del planeta.

Jan Dönges

Referencia: «Detección de calcio ionizado en la atmósfera del Júpiter ultracaliente WASP-76b»; Emily K. Deibert et al. en Las cartas del diario astrofísico, vol. 919, art. L15, 28 de septiembre de 2021.



Ver Publicación Original

Comparte el Conocimiento

No responses yet

Leave a Reply

%d bloggers like this: