Todo lo que hay en el universo parece girar de una manera u otra. La Tierra gira en torno a su eje y lo hace también alrededor del Sol. Este completa una vuelta sobre sí mismo cada 27 días aproximadamente y, al mismo tiempo, tarda unos 230 millones de años en describir una órbita en torno al centro de la galaxia; la cual, por supuesto, también gira.

¿Rotan también las mayores estructuras del universo? Aunque hasta hoy nadie lo sabe con certeza, un trabajo reciente ha hallado indicios de que los gigantescos filamentos de galaxias y materia oscura que conforman la red cósmica también rotan. De confirmarse, eso los convertiría en las mayores estructuras conocidas del universo con momento angular. Los resultados se publican en Astronomía de la naturaleza.

La red cósmica da cuenta de la distribución de materia a gran escala en el cosmos. Su aspecto puede compararse al de una gigantesca telaraña cuyos «hilos» están formados principalmente por materia oscura. Con longitudes típicas de cientos de millones de años luz, por estos filamentos circulan también las galaxias. Estas tienden a acumularse en los nodos de la red, donde se concentran los grandes cúmulos y supercúmulos de galaxias.

Peng Wang, del Instituto Leibniz de Astrofísica de Potsdam, y sus colaboradores se propusieron analizar si estos gigantescos filamentos de materia rotan en torno a su eje. Para ello, midieron el desplazamiento al rojo de las galaxias situadas a un lado y otro del supuesto eje de rotación. Cuando la luz que nos llega de un cuerpo celeste se muestra más azulada o más rojiza de lo que debería, eso quiere decir que el objeto se está moviendo hacia la Tierra o alejándose de ella, respectivamente. Por tanto, si un filamento no rota, no debería haber grandes diferencias en los desplazamientos al rojo de las galaxias situadas a uno y otro lado del eje según se ven desde la Tierra.

Dado que no todos los filamentos de la red cósmica presentan la misma orientación, los autores llevaron a cabo un análisis estadístico de miles de estas estructuras. Al hacerlo, hallaron que los filamentos efectivamente parecen girar y que la señal de rotación (la diferencia entre el desplazamiento al rojo de las galaxias situadas a uno y otro lado del eje) dependía en gran medida de la orientación del filamento, siendo mayor en aquellos orientados perpendicularmente a la línea de visión. Por tanto, es posible que los que presentan otras orientaciones también roten, aunque dicho movimiento no resulte fácil de detectar desde la Tierra.

Los autores consideran que su resultado constituye un indicio de que el momento angular en el universo puede también generarse a escalas extremadamente grandes. Hasta ahora se sabía que las propiedades de la red cósmica y las de sus filamentos influyen en el proceso de formación y evolución de las galaxias, así como en sus movimientos de giro. Sin embargo, el nuevo estudio plantea la pregunta de qué mecanismo pudo haber puesto en marcha el movimiento de rotación de los filamentos mismos. Por ahora, las posibles causas no están claras.

Franziska Konitzer

Referencia: «Posible evidencia observacional del giro del filamento cósmico»; Peng Wang y col. uno Astronomía de la naturaleza, 14 de junio de 2021.



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