La Organización Mundial de la Salud advierte que más del 5 por ciento de la población mundial (432 millones de adultos y 34 millones de niños) necesita rehabilitación para hacer frente a una pérdida de audición «discapacitante» y estima que en 2050 la sufrirán más de 700 millones de personas. Algunas de sus causas son bien conocidas, pero ahora una investigación realizada por Jun Miyata, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Osaka, ha demostrado que la hipertensión arterial es también un factor de riesgo importante.

La sordera parcial, un trastorno común en los adultos mayores, no es simplemente un problema de «no oír bien». La pérdida de la capacidad auditiva dificulta la comunicación y las interacciones sociales, lo que provoca el aislamiento social. Recientemente se ha descrito que representa el mayor factor de riesgo de demencia, lo que indica que el aislamiento social y la demencia podrían estar relacionados entre sí a través del deterioro de la audición. Por consiguiente, el mantenimiento de la audición es un factor importante para preservar la calidad de vida de las personas mayores.

El envejecimiento, la herencia, la exposición al ruido y los efectos secundarios ototóxicos inducidos por los medicamentos son causas bien conocidas de la sordera parcial, pero se sabe poco sobre otros factores de riesgo clave. Los estudios epidemiológicos respaldan la existencia de vínculos importantes entre la pérdida de audición y los factores de riesgo vascular, como la dislipidemia y la diabetes. Investigaciones recientes han relacionado también el trastorno con unos niveles bajos o decrecientes de plaquetas. El control de estos factores de riesgo es crucial para prevenir el desarrollo de la hipoacusia, ya que no se han aprobado fármacos eficaces que protejan o restauren la audición, y el tratamiento se limita a los dispositivos clínicos.

Hasta la fecha, los efectos de la hipertensión en la sordera parcial se han observado principalmente en estudios transversales. Sin embargo, la investigación actual de Miyata presenta varios puntos fuertes, como un gran número de participantes, un diseño longitudinal, la medida de la tensión en centros sanitarios y el empleo de resultados de pruebas de audiometría (en vez de datos autoinformados). Los autores demuestran de forma excelente que la hipertensión arterial es un factor de riesgo importante de la sordera parcial.

Los mecanismos que explican de qué modo la hipertensión favorece el desarrollo de la sordera aún no se conocen del todo. Podría influir la existencia de una lesión vascular, ya que reduciría flujo sanguíneo capilar y el transporte de oxígeno; y la hipoxia tisular resultante causaría la sordera. Además, en el oído interno existe una barrera hematolaberíntica, similar a la barrera hematoencefálica en el cerebro, que separa la vasculatura y los fluidos del oído interno (endolinfa y perilinfa). El suministro de sangre a la cóclea es muy importante para mantener la producción de endolinfa, y la barrera hematolaberíntica es fundamental para la homeostasis iónica de los fluidos del oído interno. Si la barrera de la estría vascular en la cóclea se viera alterada a causa de una lesión vascular inducida por la hipertensión, podría interrumpirse la homeostasis iónica en la endolinfa, lo que provocaría una pérdida de despolarización de las células ciliadas y, por consiguiente, de la capacidad auditiva.

Dado que los datos indican que la hipertensión acelera la discapacidad auditiva, las intervenciones para controlar la hipertensión podrían convertirse en estrategias novedosas para proteger o tratar el trastorno. Sin embargo, hasta donde sabemos, no existen directrices clínicas que describan la mejor manera de tratar a los pacientes hipertensos con hipoacusia. Las pruebas que relacionan la pérdida de audición y la hipertensión parecen ser concluyentes, pero se necesitan más estudios prospectivos para aclarar las estrategias terapéuticas adecuadas, independientemente de los dispositivos de ayuda. Además, deben investigarse los mecanismos moleculares que vinculan la hipertensión con el desarrollo de la sordera.

Kensuke Toyama y Masaki Mogi /Investigación de hipertensión

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con el permiso de Nature Research Group.

Referencia: «Asociación entre la presión arterial sistólica alta y la discapacidad auditiva objetiva entre adultos japoneses: un estudio de cohorte retrospectivo basado en instalaciones; Jun Miyata y col. en Investigación de hipertensión, 25 de octubre de 2021.



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