Las orangutanas son auténticas «supermadres»: cuidan de sus crías durante unos nueve años y nunca se separan de ellas más tiempo que cualquier otro mamífero. De esta manera, los orangutanes jóvenes aprenden a orientarse en el mundo de los adultos observando a su madre. Sin embargo, durante mucho tiempo se pensaba que las hembras apenas participaban en el proceso de aprendizaje de sus hijos. Más bien, estos adquirían las habilidades alimentarias a través de un aprendizaje social e independiente.

En fecha reciente, un equipo dirigido por Caroline Schuppli, del Instituto Max Planck de Biología del Comportamiento, ha demostrado que las madres de orangutanes desempeñan un papel más activo en la adquisición de habilidades por parte de sus crías de lo que se pensaba hasta ahora. Los resultados se publican en Informes científicos. Así, las madres de estos grandes primates contribuyen al aprendizaje de sus crías de forma adecuada a su edad; por ejemplo, ayudan a los más pequeños en las tareas que todavía les resultan demasiado complicadas. Por otro lado, se niegan a echarles una mano cuando se trata de asuntos banales.

Ayuda para buscar comida

Para su estudio, los científicos observaron a 21 jóvenes orangutanes de Sumatra (Pongo abelii) interactuando con su madre en el momento de alimentarse. Se centraron principalmente en aquellas situaciones en las que los jóvenes simios suplicaban a su progenitora que les diera comida y trataban de quitársela de la mano. Al parecer, el grado de cumplimiento de los adultos dependía de la edad del orangután inmaduro y de lo complicado que resultaba obtener ese alimento en particular. Cuanto más difícil era conseguir la comida, más generosas se mostraba la madre con sus crías. Por ejemplo, si había que utilizar herramientas (como palos) estaban más dispuestas a compartir el alimento con los hijos. En cambio, en el caso de los productos fáciles de obtener (hojas, entre otros), los cuales solo se necesita arrancar y se pueden comer directamente, las madres esperaban a que sus hijos los colectasen por sí mismos. En las fases de aprendizaje sensibles, las progenitoras también compartían la comida más a menudo con la descendencia.

Los investigadores sugieren que las hembras orangutanas animan a sus crías a desarrollar de manera gradual la búsqueda de alimento. Sin embargo, no está claro si se puede hablar de que las madres «enseñan» deliberadamente a sus hijos, como sucede en otras especies animales.

Con todo, los hallazgos revelan que las hembras de estos primates influyen conscientemente en el aprendizaje de los hijos, señala Schuppli. Y agrega: «No obstante, lo hacen de forma reactiva y no proactiva. Curiosamente, hubo muy pocos casos en los que los animales compartían de forma activa la comida. Ello demuestra que los orangutanes jóvenes deben tomar la iniciativa en el aprendizaje. Esto difiere de los humanos, en los que la enseñanza activa desempeña un papel importante. También es diferente de los chimpancés, donde las madres parecen ser más proactivas».

Daniela Mocker

Referencia: «Las madres orangután ajustan su comportamiento durante las solicitudes de alimentos de una manera que probablemente facilite la adquisición de habilidades alimentarias en su descendencia.». Ml Mikeliban et al. En Informes científicos, vol. 11 de febrero de 2021.



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