Cada año, la degradación de los productos plásticos resulta en la liberación de una gran cantidad de contaminantes, como el bisfenol A (BPA, por sus siglas en inglés), en el medioambiente. En consecuencia, el BPA está presente de forma ubicua en nuestro entorno. Desde el agua de lagos, ríos y mares, hasta la leche materna. Dado su impacto negativo sobre el equilibrio hormonal, el desarrollo y la reproducción de los organismos, el uso de otros bisfenoles y, en concreto, el bisfenol S (BPS, por sus siglas en inglés) se postula como una alternativa. Pero, ¿son seguros?

De acuerdo con una investigación, publicada en tiempo reciente por la revista Biología de las comunicaciones, tanto el BPA como el BPS, incluso en pequeñas cantidades, perturba la comunicación neuronal en el cerebro de carpas doradas (Carassius auratus).

Peter Machnik y su equipo, de la Universidad de Bayreuth, en Alemania, tras estudiar las células de Mauthner de los animales. Estas dos neuronas de gran tamaño son reconocibles y de fácil acceso, hecho que permite monitorizar su función in vivo, en tiempo real. Además, integran la información procedente de los distintos sistemas sensoriales, con el objeto de reaccionar y escapar ante la presencia de un depredador. Por ello, resulta necesario que la transmisión de información entre las redes neuronales tenga lugar de manera rápida y precisa.

Tras un mes de exposición a concentraciones bajas de BPA o de BPS, los investigadores observaron que las neuronas de Mauthner no procesaban correctamente los estímulos auditivos y visuales. Al parecer, los compuestos alteraron el paso de las señales químicas y eléctricas de una célula neuronal a otra. Para los autores, el hallazgo resulta sorprendente, e incluso preocupante, pues las células de Mauthner poseen un mecanismo protector capaz de compensar los efectos de sustancias tóxicas, que en el caso de estos bisfenoles no funcionaría.

Machnik y sus colaboradores señalan el desarrollo o el desequilibrio endocrino han centrado la discusión acerca de los efectos de los bisfenoles en el organismo, hasta la fecha. Sin embargo, avisan de que los resultados de su trabajo podrían trasladarse al cerebro humano. Por consiguiente, el BPA y el BPS constituirían un peligro también para los individuos sanos y adultos. Así pues, reclaman desarrollar nuevos agentes plastificantes, junto con técnicas que permitan detectar sus posibles riesgos para la salud.

Marta Pulido Salgado

Referencia: «Los bisfenoles ejercen efectos perjudiciales sobre la señalización neuronal en cerebros de vertebrados maduros», Por E. Schirmer et al., En Biología de las comunicaciones. 4:465, publicado el 12 de abril de 2021.



Ver Publicación Original

Comparte el Conocimiento

No responses yet

Leave a Reply

%d bloggers like this: