Los hallazgos de numerosos experimentos psicológicos y sociológicos no pueden replicarse, es decir, no se dejan confirmar mediante condiciones idénticas al estudio original (mismos diseño, protocolo, instrumentos, etcétera). Sin embargo, son los que con mayor frecuencia citan otros científicos y, por tanto, los que disfrutan de gran visibilidad en la investigación y los medios de comunicación, se informa en Avances de la ciencia.

Según hallaron Marta Serra-Garcia y Uri Gneezy, de la Unversidad de California en San Diego, de media, las investigaciones cuyos resultados no podían reproducirse tenían 153 veces más repercusión que los trabajos cuyos hallazgos se pudieron confirmar en estudios posteriores. Este fenómeno acontecía incluso en el caso de investigaciones ya publicadas que corroboraban lo contrario y en revistas como Naturaleza y Ciencias.

Los autores sugieren que los experimentos difíciles de reproducir a menudo arrojan resultados especialmente interesantes y extraños que atraen la atención mediática y acaban perdurando. El ejemplo más conocido lo aporta el estudio firmado por el médico Andrew Wakefield y publicado en La lanceta en 1998, el cual tuvo un gran repercusión mediática. Nunca pudo reproducirse. Al final, la revista retiró el estudio. No obstante, los «antivacunas» siguen considerando que el artículo es una prueba de que la vacunación contra el sarampión provoca autismo.

La redacción

Referencia: «Las publicaciones no replicables se citan más que las replicables ». Marta Serra-Garcia y Uri Gneezy en Avances de la ciencia, vuelo. 7, n.O 21 de febrero de 2021.



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