Tras haberlo intentado y haber fracasado el pasado mes de agosto, el vehículo explorador Perseverancia ha conseguido perforar el suelo marciano, extraer una roca y almacenarla. Se trata del primer testigo de roca del planeta vecino destinado a viajar a la Tierra para su estudio. «Es un logro trascendental», ha asegurado en un comunicado Bill Nelson, el máximo responsable de la agencia espacial estadounidense.

Cuando el vehículo explorador intentó la maniobra por primera vez, el pasado 6 de agosto, la roca se pulverizó antes de que el robot pudiera guardarla en un tubo. El segundo intento tuvo lugar el 1 de septiembre en otro lugar situado a varios cientos de metros de distancia del primero, y en este caso se desarrolló sin problemas: la broca extrajo un cilindro delgado de una roca de unos 70 centímetros de largo bautizada como Rochette. Acto seguido, los ingenieros detuvieron el proceso para fotografiar el testigo en el interior del tubo y poder así asegurarse de que se hallaba intacto antes de sellarlo. Eso ocurrió unos días después, el 6 de septiembre.

El testigo extraído de Rochette descansa ahora en el vientre de Perseverance, herméticamente sellado y listo para esperar unos años hasta que una futura nave espacial pueda hacerse con él, así como con otras muestras de roca que el vehículo explorador consiga recolectar. El objetivo es reunir unos 35 testigos que sean lo suficientemente representativos para revelar la historia geológica del cráter Jezero, el lugar donde aterrizó Perseverance. Hace miles de millones de años, dicha zona albergó un delta fluvial, por lo que los científicos creen que en ella podría haber indicios de posible vida pasada en Marte.

Aún no está claro cómo encaja Rochette en esa historia. La roca proviene de un área que los científicos de la misión apodaron Citadelle, que en francés significa «fortaleza», ya que se encuentra en lo alto de una cresta, como si se tratara de un castillo vigilante a las orillas de un valle. Algunas de las rocas a lo largo de la cresta muestran capas intrigantes desde el punto de vista geológico y que pudieron haber sido depositadas por el viento, el agua, erupciones volcánicas u otros procesos.

Las primeras investigaciones del vehículo sugieren que Rochette es un tipo de roca basáltica, la cual pudo haber sido parte del antiguo flujo de lava que dio origen a la cresta donde se encuentra Perseverance, explica Kenneth Farley, geólogo del Instituto de Tecnología de California y científico de la misión. Rochette muestra partes rojizas y manchas, así como pequeñas cavidades llenas de sales. Ello sugiere que pudo haber estado en contacto con el agua durante algún tiempo, tal vez en el fondo del antiguo lago que una vez llenó el cráter Jezero.

Sorpresas marcianas

Rochette resultó ser una roca mucho más apta para perforar que la del primer intento de Perseverance, una roca apodada Roubion situada en otra parte del cráter. También Roubion mostraba señales de haber estado en contacto con el agua hace mucho tiempo. Pero, en su caso, es posible que el agua ablandase la roca, ya que esta se convirtió en polvo en cuanto el vehículo explorador la perforaró. Farley añade que tal vez Perseverance intente agujerear otra roca similar a Roubion más adelante, en caso de que encuentre una parecida pero más robusta.

Si los estudios futuros confirman que Rochette es realmente basalto, se trataría de un hallazgo prometedor. De ser así, una vez que llegue a la Tierra los investigadores podrían usar la desintegración de los elementos radiactivos de la roca para datar con precisión el momento de su formación: algo que hasta ahora nunca ha sido posible, ya que ninguna misión ha traído a la Tierra rocas marcianas.

Curiosidad, el vehículo de la NASA que precedió a Perseverance y que llegó al planeta rojo en 2012, aterrizó en otro cráter donde halló rocas que, inesperadamente, eran demasiado duras para perforarlas: justo lo contrario de lo que le sucedió a Perseverance en su primer intento. Y en 2008, el aterrizador Phoenix sufrió también varios problemas en su intento de tomar muestras granulares, hasta que los responsables de la misión se percataron de que las muestras debían mantenerse alejadas de la luz solar directa para que el hielo entre los granos no se derritiera, volviera a congelarse e hiciera que se pegaran. «Marte es un planeta real lleno de sorpresas», dice Raymond Arvidson, científico planetario de la Universidad de Washington que ha trabajado en varias misiones a Marte, aunque no forma parte del equipo científico de Perseverance.

La hora de la verdad

Ahora, la presión está sobre Perseverance para que comience a recolectar testigos de manera más eficiente. El explorador aterrizó en Jezero en febrero, por lo que ha tardado más de seis meses en tomar su primera muestra. En principio, debería obtener su primer conjunto de ellas en el transcurso de un año de marciano (algo menos de dos años terrestres). Pero, dado que el vehículo aterrizó a poco más de 2 kilómetros de su objetivo principal, el antiguo delta fluvial de Jezero, es probable que no alcance esa formación hasta principios del próximo año.

Con todo, Arvidson dice que hasta ahora no le preocupa el ritmo de la misión. Los primeros tres meses se emplearon, entre otras cosas, para probar y hacer volar un pequeño helicóptero que ya ha realizado una docena de vuelos y que está ayudando a los científicos de la misión a elegir los lugares a donde deberá dirigirse el vehículo. Este ya ha recorrido 2,17 kilómetros desde su lugar de aterrizaje, primero al sur y luego al oeste, y ha inspeccionado el terreno y hecho experimentos que no implicaban hacer perforaciones, como usar un radar para sondear el subsuelo del planeta rojo.

Después de su exitosa recolección de muestras, Perseverance avanzará unos cientos de metros hacia el noroeste, hacia la parte sur de una región conocida como Seítah y llena de dunas de arena, crestas, rocas y peñascos. Entre el 2 y el 14 de octubre los responsables de la misión podrán darse un descanso, ya que no será posible comunicarse con el vehículo, ya que Marte se encontrará detrás del Sol con relación a la Tierra.

Tanto la NASA como la Agencia Espacial Europea están planeando las futuras misiones robóticas que deberán viajar a Jezero para recoger las muestras recolectadas por Perseverance y traerlas a la Tierra. En cualquier caso, no se espera que las rocas lleguen a la Tierra antes de 2031.

Chistes de alexandra

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con permiso de Nature Research Group.



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