Los científicos han creado un miniestómago complejo, con nervios que coordinan la contracción muscular y glándulas productoras de ácido, lo que hace albergar la esperanza de que estos organoides puedan utilizarse algún día para reparar aparatos digestivos dañados.

Muchos organoides estomacales están formados únicamente por células epiteliales, la base del tejido que recubre las cavidades corporales. Ahora, James Wells, del Hospital Infantil de Cincinnati (Ohio), y sus colaboradores han cultivado un organoide estomacal a partir de una combinación de tres tipos de células presentes en los embriones en desarrollo: células epiteliales, de la cresta neural entérica y mesenquimales.

Tras cultivar el organoide en una incubadora, los investigadores lo transfirieron a un ratón, lugar en el que maduró, posiblemente gracias al suministro de sangre del huésped. Un organoide de esófago cultivado a partir de los mismos tres tipos de células también tenía características de un esófago humano, lo que demuestra que la técnica podría utilizarse para obtener numerosos tipos de organoides.

Aunque los organoides estomacales del equipo aún carecen de vasos sanguíneos y células inmunitarias, son los más completos de su tipo creados hasta ahora.

Aspectos destacados de la investigación sobre la naturaleza

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con el permiso de Nature Research Group.

Referencia: «Los organoides gastrointestinales humanos funcionales se pueden diseñar a partir de tres capas germinales primarias derivadas por separado de las células madre pluripotentes»; AK Eicher y col. en Célula madre celular, diciembre de 2021.



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