La Voyager 1 fue la primera sonda que abandonó la esfera de influencia del viento solar y se adentró en el espacio interestelar. Ahora, 44 años después de su lanzamiento, la nave ha registrado un persistente zumbido que inunda esa región del espacio. Las mediciones aportan información sobre la densidad del plasma interestelar, el enrarecido medio que llena el espacio entre las estrellas, y revelan un ruido de fondo débil pero constante en una banda estrecha de frecuencias. Los resultados se publican en Astronomía de la naturaleza.

Desde que abandonara nuestro planeta, se calcula que la Voyager 1 ha recorrido unos 23.000 millones de kilómetros, más que cualquier otro ingenio fabricado por el ser humano. Hoy avanza por el espacio a algo más de más de 61.000 kilómetros por hora.

En su camino sin destino, la nave ha medido ahora las oscilaciones del plasma interestelar gracias a las fluctuaciones del campo eléctrico registradas durante su vuelo. Según refieren los autores del nuevo trabajo, cuya primera autora es Stella Koch Ocker, de la Universidad Cornell, tales oscilaciones se deben al desplazamiento relativo de los dos componentes del plasma: electrones, de carga negativa, e iones con carga eléctrica positiva.

Aunque en el pasado ya se habían efectuado mediciones similares, las oscilaciones registradas en tales ocasiones habían sido causadas por eventos concretos debidos a la actividad solar. La novedad del trabajo de Ocker y sus colaboradores radica en que se trata de la primera vez que tales fluctuaciones se han medido de manera continua. Según indican los autores, la distancia media del muestreo efectuado por la sonda asciende a unas 0,03 unidades astronómicas.

La Voyager 1 abandonó la Tierra en septiembre de 1977, pocos días después de que lo hiciera su sonda gemela, la Voyager 2. Su objetivo inicial fue estudiar Júpiter, Saturno y sus lunas. Sin embargo, la nave demostró ser más resistente de lo previsto y continuó su viaje más allá de Urano y Neptuno hasta que, hace unos años, se adentró en el medio interestelar.

Si desea saber dónde se encuentra la sonda ahora mismo, puede seguir su trayectoria en tiempo real gracias a esta animación tridimensional de la NASA. Desde que usted comenzó a leer este artículo, la nave ha avanzado otros 2000 kilómetros. De modo que, antes de que su suministro energético se agote para siempre en 2025, aún podrá recorrer una vasta distancia.

Alina Schadwinkel

Referencia: «Ondas de plasma persistentes en el espacio interestelar detectadas por la Voyager 1»; Stella Koch Ocker y col. uno Astronomía de la naturaleza, 10 de mayo de 2021.



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