Corre a cuatro patas, tiene rabo y cambia de color para mimetizarse con el fondo que tenga en el momento: es un robot blando con una piel camaleónica. Registra los colores y patrones de las superficies por donde se mueve y cambia correspondientemente su propio color a toda velocidad: en menos de un segundo. Lo han construido Seung Hwan Ko, de la Universidad Nacional de Seúl, y sus colaboradores, y lo describen en Comunicaciones de la naturaleza.

Los ingenieros han combinado en el material flexible que hace de piel una capa externa, una llamada tinta de cristal líquido termocromático, y otras, sobre las que se aplica esa primera, formadas por nanohilos de plata que actúan como fuente de calor. Los materiales termocromáticos, es decir, «que se colorean con el calor», cambian de color cuando cambia la temperatura. Por lo tanto: en cuanto cambia la temperatura de las capas caloríferas cambia la apariencia del robot camaleónico.

Unos sensores instalados en la parte inferior registran el coloreado del suelo. La red de nanohilos se calienta entonces como corresponda. Para que la piel del camaleón artificial pudiese adoptar diferentes patrones de color, y de esa forma confundirse con tantos fondos como fuera posible, integraron los investigadores capas de hilos caloríferos que creasen puntos, líneas o curvas en la piel.

Según estos investigadores, entre los campos donde este camuflaje artificial, aparte de su uso militar, podría encontrar aplicación están la arquitectura, el arte y la moda.

Karin Schlott

Referencia: «Robot blando camaleón biomimético con cripsis artificial y piel de coloración disruptiva», De Hyeonseok Kim et al., En Comunicaciones de la naturaleza, volumen 12, número de artículo: 4658 (2021).



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