El vehículo más grande y sofisticado jamás enviado a aterrizar en otro planeta ya está en su destino: Marte. Tras su lanzamiento el pasado mes de julio y un viaje de casi 480 millones de km, el vagabundo Perseverancia de la misión Mars2020 de la NASA ha amartizado con éxito en el cráter Jezero.

La confirmación del amartizaje se ha anunciado desde el control de la misión en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA en Pasadena (California, EE UU) a la hora prevista: las 21:55 h (hora peninsular española).

La NASA también lo ha anunciado a través de sus redes sociales y conexiones en directo, incluyendo una retransmisión en español presentada por la ingeniera Diana Trujillo, directora de vuelo en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la agencia espacial estadounidense, quien ha subrayado: “Todo se logra en equipo, porque juntos perseveramos”.

El robot explorador, de una tonelada de peso, ha logrado superar los denominados ‘siete minutos de terror’, el tiempo de ingreso y descenso en la atmósfera marciana donde los riesgos han sido máximos, ya que ha tenido que reducir su velocidad desde 19.500 km / h a solo 3 km / h mediante pasos automatizadas perfectamente sincronizados que no podían fallar.

Estos han incluido la separación de una etapa de navegación o crucero, el despliegue de un paracaídas de 21,5 m de diámetro, soltar el escudo térmico que ha protegido la nave al entrar en la atmósfera, activar la llamada Solución TRN (terrain relative navegation) para encontrar el mejor punto de aterrizaje, dejar atrás la carcasa del vagabundo y soltar un sistema de grúas (skycrane) con retrocohetes para depositarlo en el suelo.

Recreación del sistema de grúas (skycrane) depositando el rover en el suelo marciano. / NASA/JPL

Ahora, los responsables de la misión necesitarán unos días para chequear los sistemas y comprobar que todos los instrumentos funcionan correctamente. Luego Perseverance comenzará a operar para cumplir con sus objetivos.

Misiones anteriores ya han confirmado que Marte no fue el planeta rojo y helado que conocemos hoy, sino un mundo mucho más templado con abundante agua donde había ríos, lagos y océanos.

Los objetivos de la misión son la búsqueda de signos de vida microbiana pasada y poner a prueba tecnologías que allanen el camino a la futuras misiones tripuladas al planeta rojo

Uno de los objetivos principales del vagabundo es buscar signos de vida microbiana que pudo vivir en el delta de un antiguo río que hace millones de años desembocaba en el lago que cubrió el cráter Jezero.

“Perseverance es la misión más ambiciosa de la NASA, centrada científicamente en averiguar si hubo vida en Marte en el pasado”, ha destacado Thomas Zurbuchen, responsable de la sección de misiones científicas de la agencia espacial estadounidense, “y para responder a esa pregunta, el cráter Jezero es el terreno marciano más complicado que jamás se haya elegido para un aterrizaje”.

Para cumplir sus objetivos, el vehículo de exploración cuenta con diversos instrumentos científicos, así como un taladro que puede recolectar muestras de la superficie marciana y almacenarlas para traerlas a la Tierra en futuras misiones.

La misión, que ha costado unos 2700 millones de dólores, también pondrá a prueba tecnologías que allanen el camino a las futuras expediciones humanas a Marte.

Estas incluyen un experimento para producir oxígeno a partir del CO2 de la atmósfera marciana, la identificación de recursos como agua subterránea, la mejora de técnicas de aterrizaje, un pequeño helicóptero autónomo y la caracterización del clima, el polvo y otras condiciones ambientales que podrían afectar a los futuros astronautas que vayan al planeta rojo.

Participación española

En estas tareas van a desempeñar un papel relevante dos instrumentos del vagabundo con importante participación española. Uno es el Analizador de Dinámicas Ambientales de Marte (MEDA), liderado desde el Centro de Astrobiologías (CAB, INTA-CSIC). El Instituto de Microelectrónica de Sevilla (CSIC-US) ha diseñado un mecanismo para sus sensores de viento.

Por su parte, el instrumento SuperCam de Perseverance podrá examinar rocas y minerales marcianos mediante cinco técnicas diferentes. Un sistema fabricado en la Universidad de Valladolid ayuda a calibrar los datos. El Instituto de Geociencias (IGEO, CSIC-Universidad Complutense de Madrid) también ha colaborado en su desarrollo.

Además, la antenas del Complejo de Comunicaciones de Espacio Profundo de Madrid, situadas en Robledo de Chavela, junto a otras situadas en Canberra (Australia) y Goldstone (California, EE UU) serán las encargadas de enviar y recibir la información a Perseverance.

El vagabundo también lleva grabados en pequeños microchips los nombres y apellidos de 10.932.295 personas que participaron en una campaña de la NASA, incluido el de Alexander Mather, el estudiante de 13 años que puso nombre a Perseverance.

Derechos: Creative Commons.

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