Los perros de compañía muestran un comportamiento de apego hacia su cuidador análogo al de los humanos. Además, su cerebro responde al discurso de su amo de manera similar a los mecanismos neuronales que presentan los bebés al oír la voz de su madre, según publica NeuroImage.

«Hace unos años descubrimos que el cerebro de los perros es sensible a los elogios verbales, pero quedaba por explorar cómo la relación con el hablante afecta esa sensibilidad», explica Anna Gábor, autora principal del estudio, en un comunicado de prensa. Para responder esta pregunta, investigadores de diversos centros universitarios de Hungría han combinado datos conductuales y de neuroimagen. Por un lado, evaluaron el comportamiento de apego de los perros hacia sus respectivos dueños mediante el test de la situación extraña (prueba usual para estudiar la conducta de apego en los niños). Por otro, midieron la actividad cerebral de los canes mediante resonancia magnética funcional. Una vez en el escáner, los perros escucharon discursos elogiosos y neutros (sin sentido para las mascotas), pronunciados por su dueño y una persona que les era familiar.

Una fuerte relación

Los investigadores hallaron que la corteza auditiva y el centro cerebral de recompensa de los perros mostraban una mayor sensibilidad a los elogios de su amo que a los de una persona que les era conocida. Además, los canes más apegados presentaban una mayor respuesta neuronal a la voz de su amo. «Nuestros resultados indican que en los perros, del mismo modo que en los bebés, no solo las interacciones positivas con el cuidador resultan gratificantes, sino incluso escuchar su voz neutra», afirma Márta Gácsi, otra de las autoras del estudio.

Los perros de compañía desarrollan una fuerte relación con su cuidador humano: además de reconocer su voz, están apegados a él. Es decir, utilizan al amo como una base segura en lugares que les son desconocidos y como refugio en caso de peligro, igual que sucede en las relaciones entre el bebé y la madre.

La redacción

Referencia: «Respuesta neuronal dependiente de la relación social al habla en perros“. Anna Gábor y col. en NeuroImage, vol. 243, 2021.



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