La clave cerebral para entender el lenguaje de signos es la misma que en el habla: el área de Broca, alojada en el hemisferio izquierdo. A esta conclusión ha llegado un equipo del Instituto Max Planck de Ciencias Cognitivas y Neurociencias de Leipzig a partir de un metanálisis de 23 estudios. Según informa el grupo en la revista Mapeo del cerebro humano, el área de Broca actúa como un «centro supramodal». En otras palabras, no solo procesa el lenguaje hablado y escrito, como se sabía hasta ahora, sino que también funciona como un centro de comprensión lingüística general.

Sin embargo, dependiendo de si se trata de lenguaje hablado o de signos, el área de Broca trabaja junto con otras regiones del cerebro. En las personas que hablan el lenguaje de signos, los gestos activan una red que abarca ambos lados de los lóbulos frontal, occipital y temporal. El área de Broca (áreas 44 y 45 de Brodmann) y su homóloga en el lóbulo temporal derecho (área 22 de Brodmann) descodifican el significado lingüístico de los movimientos de las manos, la cara y del cuerpo. La región derecha interviene también en la observación de los gestos no lingüísticos (por ejemplo, cuando se trata de información espacial), pero solo en el caso de las personas que conocen el lenguaje de signos se activa, además, la red del lenguaje en el hemisferio izquierdo.

Por tanto, los oyentes simplemente ven los movimientos de las manos, mientras que las personas que conocen el lenguaje de signos perciben esos mismos movimientos como señales lingüísticas. Además, una región del hemisferio derecho del cerebro, que corresponde al área de Wernicke en el lóbulo temporal izquierdo, es específica de la comprensión del lenguaje de signos y se activa sobre todo en el caso de información más compleja. Los autores sugieren que dicha región puede haberse reorganizado en las personas sordas que se comunican con signos.

Especializado en el lenguaje

Los resultados coinciden con estudios anteriores, apuntan los investigadores: el procesamiento del lenguaje hablado tiene lugar de forma bilateral, pero el de la información lingüística abstracta acontece sobre todo en el hemisferio izquierdo. Hace tiempo que se supone que el área de Broca interviene en la comprensión de los signos. En esencia, en el lenguaje de signos se ponen en funcionamiento las mismas áreas que en el habla. «El cerebro está especializado en el lenguaje per se, no en el habla», afirma en un comunicado de prensa Patrick Trettenbrein, neurolingüista y uno de los autores del reciente estudio.

Ahora queda por aclarar si el cerebro de las personas sordas, al igual que el de las oyentes, utiliza diferentes partes del área de Broca para comprender el significado y la gramática.

Christiane Gelitz

Referencia: «Neuroanatomía funcional del lenguaje sin habla: un metanálisis ALE del lenguaje de señas». PC Trettenbrein y col. uno Mapeo del cerebro humano, Vol. 42, no 3, págs. 669-712, 2021.



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