Por el extremo norte de la laguna de Venecia parece que discurre una calzada romana, a lo largo de una orilla hoy sumergida. Es la conclusión a la que llegan Fantina Madricardo y sus colaboradores, del Instituto de Investigaciones del Mar (ISMAR) de Venecia, tras unas reconstrucciones digitales de alta resolución del fondo marino. Los restos, observados mediante inmersiones a lo largo de las últimas décadas, están hoy, según cuenta el grupo en Informes científicos, a una profundidad de entre unos cuatro y seis metros en un canal que separa la isla de Sant’Erasmo de Treporti, población actual situada en la península que separa el norte de la laguna del Adriático. Se distribuyen a lo largo de una línea que mide más de un kilómetro y que coincide con una antigua cresta de playa detectada por los estudios batimétricos de alta resolución; están formados por piedras de superficie superior plana, como los normalmente usados por los romanos en sus calzadas, o basoli. Algunos de esos al parecer segmentos de una calzada romana miden decenas de metros de largo.

Además de estructuras identificadas antes, el equipo informa de otras alineadas con la supuesta calzada; podrían ser parte de una instalación portuaria. El descubrimiento de una infraestructura romana de esa magnitud junto a la laguna es notable porque hasta el día de hoy se ha venido debatiendo por la medida en que la zona estuvo habitada en tiempos romanos. Muchos expertos opinan que solo aparecieron allí asentamientos considerables tras el fin del Imperio Romano de Occidente; los restos romanos hallados en la zona de la laguna habrían llegado allá  después, como ocurre, por ejemplo, con los usados como materiales de construcción, los llamados espolios. El grupo de Madricardo contradice esa opinión. La calzada y los otros hallazgos indican que la laguna debió de poseer infraestructuras apreciables, posiblemente relacionadas con el canal que iba desde el puerto de la ciudad romana de Altinum, no muy lejos de la actual Treviso, hasta la tierra firme tras la laguna. La calzada quizás estuviese unida por el sur con la que conducía hacia Rávena, la Via Popilia.

Adónde iba la calzada, construida sobre capas de arena y arcilla, conforme a la estratigrafía deducida de testigos extraídos bajo los basoli de dos de las estructuras identificadas como pertenecientes a la calzada, conforme a técnicas de construcción romanas acreditadas para la zona, no está claro, ya que la laguna y los cordones litorales que la bordean han cambiado mucho desde los tiempos de los romanos. La calzada yace hoy bajo más de cuatro metros de agua, cabe suponer que como consecuencia, por una parte, de la subida del nivel del mar y, por otra, del aumento del grosor de los sedimentos en la orilla. Además, el fondo del mar ha sufrido cerca de los restos una erosión de varios metros por la corriente del actual canal de Treporti. En el sudoeste, el profundo paso entre el Lido y Treporti corta la calzada. Estas grandes modificaciones, nada fáciles de reconstruir, de la laguna y sus islas hacen que cueste determinar la dimensión de la infraestructura.

Lars Fischer

Referencia: «Nueva evidencia de una calzada romana en la laguna de Venecia (Italia) basada en la reconstrucción del fondo marino de alta resolución», de Fantina Madricardo, Maddalena Bassani, Giuseppe D’Acunto, Antonio Calandriello y Federica Foglini, en Informes científicos, volumen, 11, artículo número 13985 (2021).



Ver Publicación Original

Comparte el Conocimiento

No responses yet

Leave a Reply

%d bloggers like this: