Cuando aprendemos algo nuevo, como tocar un instrumento musical, a veces practicamos durante horas y horas bajo el lema «la práctica hace al maestro». Sin embargo, esa no parece ser necesariamente la mejor manera de lograrlo. Según un reciente estudio, el verdadero proceso de aprendizaje en el cerebro tiene lugar en los pequeños descansos entre medias. A esta conclusión han llegado investigadores de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, según publica la revista Informes de celda.

Los autores descubrieron que en el cerebro se producen los mismos patrones de actividad en la pausa que durante los ejercicios, pero con una frecuencia tres veces mayor y a una velocidad 20 veces más superior. Para su estudio, solicitaron a 30 participantes que escribieran de manera repetida la secuencia numérica «41324» utilizando el teclado de un ordenador. En 36 sesiones de ejercicio, de 10 segundos cada una, debían aprender a teclear la combinación lo más rápido posible. Cada sesión iba seguida de un descanso de la misma duración. Mientras, registraron la actividad cerebral de los sujetos mediante magnetoencefalografía.

Pausas a toda pastilla

En las primeras 11 sesiones, la curva de aprendizaje de los participantes aumentó de forma considerable: al principio necesitaban hasta dos segundos para introducir la combinación correctamente, pero al cabo de todas las sesiones, duplicaron su velocidad. En la última sesión, solo aumentaron su velocidad de forma marginal. Los investigadores observaron que los participantes no se volvían más rápidos en los períodos de ejercicio, sino que era después de una pausa que tecleaban a mayor velocidad en la siguiente sesión de práctica. Esa curva de aprendizaje también se reflejaba en la actividad cerebral: tras las primeras 11 sesiones y correspondientes descansos, el número de repeticiones neuronales disminuyó.

La red neuronal que estaba activa durante el proceso se extendía por diferentes regiones cerebrales, entre ellas, el hipocampo y la corteza entorrinal, las cuales se relacionan con los recuerdos y la memoria. Para comprobar las repeticiones neuronales en el cerebro, el equipo utilizó un programa de decodificación. Primero lo entrenaron, utilizando los datos obtenidos en las sesiones de ejercicio, para que distinguiese cuándo un voluntario pulsaba una tecla a partir de la actividad cerebral. Como siguiente paso, el programa analizó la actividad del cerebro de los sujetos durante las pausas. Según demostró, el patrón de actividad cerebral durante la práctica se repetía en cada pausa.

En el futuro, los investigadores prevén comprobar si existe una relación causal entre las repeticiones neuronales y el éxito en el aprendizaje inicial.

Esther Megbel

Referencia:.«Consolidación de la habilidad humana vinculada a la reproducción hipocampo-neocortical en vigilia». ER Buch y col. en Informes de celda, Vol. 35, n.O 10, junio de 2021.



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