¿Las mujeres experimentan con mayor frecuencia una montaña rusa de emociones? Un estudio demuestra que este supuesto pertenece al ámbito de los mitos de género. De media, el estado emocional de las mujeres no fluctúa más que el de los hombres, informa un equipo dirigido por Alexander Weigard, de la Universidad de Michigan, en Informes científicos.

Los investigadores preguntaron a 142 adultos (con edades comprendidas entre los 18 y 38 años) sobre su estado de ánimo a diario durante 75 días. ¿Cuán felices, enfadados, ansiosos o irritables se sentían? Interrogaron a los participantes sobre diez sentimientos positivos y otros tantos considerados negativos y determinaron el rango de fluctuación de los sentimientos (volatilidad), la constancia emocional (inercia) a lo largo de dos días y los sentimientos que se repetían regularmente (cíclicos).

Sin diferencias entre sexos

Según hallaron, el supuesto de que no existen diferencias entre sexos era tres veces más probable. Asimismo, las pruebas de que las mujeres con ciclos de menstruación naturales se diferencian de las que utilizan anticonceptivos hormonales eran reducidas: todas ellas experimentaban fluctuaciones emocionales comparables. Sin embargo, las que tomaban anticonceptivos orales trifásicos parecían algo más «apáticas» emocionalmente y sujetas a fluctuaciones cíclicas, es decir, regulares.

Según los investigadores, estos resultados encajan con hallazgos anteriores que demuestran que el gradiente emocional es más débil con la anticoncepción hormonal que en el curso de un ciclo menstrual natural. Las mujeres manifiestan un estado anímico más negativo en los días previos y durante el período femenino (cuando los niveles de estrógenos y progesterona son más bajos).

Durante mucho tiempo, en las investigaciones se han dejado de lado a las mujeres porque se temía que las fluctuaciones hormonales cíclicas pudieran influir en su comportamiento y falsear los resultados. Un supuesto erróneo, informa el grupo de investigación. Un metanálisis de más de 300 estudios apenas demostró diferencias entre el comportamiento de ratas de sexo masculino y femenino ni en las evaluaciones neuroquímicas o electrofisiológicas.

Con todo, los autores advierten que la muestra de sujetos de su estudio es reducida y se limita a hombres y mujeres jóvenes de raza blanca y con formación académica, por lo que no permite emitir un juicio definitivo. Se necesitan una base de datos más amplia y mediciones más exhaustivas (por ejemplo, ritmos horarios en lugar de diarios). Aunque no descartan pequeñas distinciones entre sexos, concluyen: «Si la influencia de las hormonas sexuales en la vida cotidiana fuera tan importante como se piensa deberíamos haber hallado diferencias más claras».

Christiane Gelitz

Referencia: «Poca evidencia de influencias sexuales o de hormonas ováricas en la variabilidad afectiva». A. Weigard y col. Informes científicos, vol. 11 de febrero de 2021.



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