Imagínese que su gusto musical cambia drásticamente: antes disfrutaba con las sinfonías y sonatas clásicas, ahora escucha hiphop. ¿Sigue siendo la misma persona? ¿O ha cambiado?

Respuesta: «Ha cambiado considerablemente». Al menos, a esta conclusión ha llegado la mayoría de los cerca de 1.300 adultos encuestados por un equipo de la Universidad Humboldt de Berlín. Según publican los autores en Fronteras en psicología: «Las preferencias estéticas constituyen un componente central de nuestra identidad».

A través de una serie de experimentos, los científicos compararon el modo en que los participantes percibirían diversos cambios en sus preferencias personales. Hallaron que calificaban el cambio de música clásica a hiphop igual de importante como cambiar de religión, pero más que modificar las preferencias alimentarias. La idea de una nueva pasión por el arte abstracto en lugar del arte tradicional tuvo un impacto igualmente notable.

Pero la evaluación subjetiva dependía también de la diferencia entre los estilos propuestos. Así, el rock y el pop eran estilos musicales más bien próximos, mientras que la música clásica y el hiphop se diferenciaban de manera más destacada. Esta «distancia estética» guardaba una estrecha relación con el cambio de identidad percibido, indican los investigadores.

La importancia del «yo estético»

Entre los escenarios investigados, el que más influyó en la percepción de la propia identidad fue la evolución de «ignorante» del arte a «amante» del arte. Por el contrario, tener una nueva actividad de ocio (pasar de ser una persona sedentaria a ser un excursionista entusiasmado, por ejemplo) influía de manera reducida en la percepción de la propia identidad. Por otra parte, no importaba si la nueva preferencia era pasiva o activa (como escuchar música o tocar en un grupo). Los autores señalan: «Es el compromiso con la estética, no la actividad asociada a ella, lo que desempeña un papel en el juicio de la propia identidad».

Pero ¿por qué la identidad y las preferencias culturales se encuentran tan estrechamente relacionadas? «Tal vez el amor por el arte no solo provenga del atractivo de sus características intrínsecas», sugieren los investigadores, «sino que también revela información sobre el sí mismo». Según concluyen, los humanos tenemos un «yo estético». Por ello, cuando nuestros gustos musicales y artísticos o intereses estéticos cambian, los consideramos cambios transformadores.

Christiane Gelitz

Referencia: «El yo estético. La importancia del gusto estético en la música y el arte para nuestra identidad percibida». Joerg Fingerhut et al., publicado en línea en Fronteras en psicología, 2021.



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