Los científicos conocen una razón más por la que se debe escoger un objetivo climático ambicioso: que las regiones ecuatoriales del planeta sigan siendo habitables a lo largo del tiempo. Si no se frena el calentamiento global, el aire llegará a ser en el trópico tan insoportablemente cálido que pondrá en peligro la vida de las personas, como escriben en Naturaleza Geociencia Stephan Fueglistaler y sus colaboradores, de la Universidad de Princeton.

Ese límite peligroso se alcanza cuando la piel llega a los 35 grados de temperatura; a partir de ahí, el cuerpo pierde la capacidad de autorrefrigerarse de modo suficiente. La variable que han considerado estos investigadores es la llamada temperatura húmeda extrema. La temperatura húmeda, o menos abreviadamente la «temperatura del bulbo húmedo», es una forma de medir el estrés térmico que padecen las personas no solo por la temperatura en sí, sino por la humedad en su entorno: aplicada a los efectos en un organismo humano, es la temperatura más baja hasta la cual la piel puede enfriarse en un determinado ambiente mediante el sudor. Esa magnitud está siempre por debajo de la temperatura exterior y depende mucho de la humedad del aire.

En el trópico (o, en concreto, entre los 20 grados de latitud norte y sur, zona estudiada por los investigadores de Princeton), la temperatura húmeda es normalmente de unos 26 o 27 grados. Si la temperatura húmeda extrema, o máxima, durante una ola de calor, por ejemplo, no es inferior a los 35 grados en una zona, esta podría no ser habitable.

Fueglistaler y sus colaboradores explican que los modelos predicen un mismo aumento para la temperatura media del aire y la temperatura húmeda extrema en el trópico, pese a que las temperaturas extremas, en cambio, podrían crecer más que las medias, con una inhomogeneidad geogråfica y una incertidumbre en la predicción mucho mayores para la temperatura extrema que para la temperatura húmeda extrema. (Debe tenerse en cuenta que algunos estudios predicen una menor humedad en los días más cálidos).

Un grado más de temperatura media tropical incrementaría, pues, la temperatura húmeda extrema en un grado. Por otra parte, los modelos predicen que 1,5 grados de calentamiento global supondrían, con bastante probabilidad, un calentamiento de algo menos de 1,5 grados en el trópico. Además. los valores más altos de la temperatura húmeda en períodos de tres horas han permanecido en el trópico durante los últimos cuarenta años por debajo de los 33 grados. En consecuencia, si se lograse que el calentamiento global no superase los 1,5 grados. o incluso los 2.  probablemente se lograría también que en el trópico no se sobrepase, durante las olas de calor, el límite de la habitabilidad de los 35 grados de temperatura húmeda. Sin embargo, el mero acercarse a esa cota podría tener ya malas consecuencias para la salud, no del todo bien conocidas, dicen los autores.

Robert Gast

Referencia: «Pproyecciones de estrés por calor tropical restringidas por la dinámica atmosférica», de Yi Zhang, Isaac Held y Stephan Fueglistaler, en Naturaleza Geociencia 14, págs. 133–137 (2021).



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