Corría el año 2006 cuando, en un viaje de recolección a Guyana, el botánico Kenneth Wurdack reparó en unas flores inusuales que pertenecían a dos especies de Xyris (fam. Xiridáceas)mientras caminaba por una pista de aterrizaje improvisada en el Parque Nacional de Kaieteur. A diferencia de las flores típicas de esas plantas, estas lucían un tono amarillo más anaranjado, eran más compactas y tenían una textura esponjosa. «Pensé que era algo casual y no le di importancia», relata Wurdack.

Pero en viajes posteriores vio nuevos ejemplos de aquel extraño fenómeno. Gracias a indagaciones en la bibliografía botánica, averiguó lo que estaba ocurriendo: aquellas extrañas flores anaranjadas no eran lo que parecían, ni siquiera eran un producto de las plantas.

En realidad correspondían a imitaciones producidas por un hongo que Wurdack, del Museo Nacional de Historia Natural del Instituto Smithsoniano, y sus colaboradores han descrito en fecha reciente. Fusarium xyrophilum, como así se llama, infecta a Xyris y la esteriliza al anular su floración. Después se apropia de otro aspecto aún desconocido de la planta para que acoja unas seudoflores, constituidas en su totalidad por tejido del hongo y que posiblemente engañan a los insectos polinizadores, que dispersarán sus esporas en lugar del polen fabricado por las flores genuinas. Según se cree, este sería el primer descubrimiento del género.

Fascinados por este probable ejemplo de mimetismo floral, los científicos se preguntan ahora de qué modo pudo evolucionar el hongo para consumar el engaño y hacerlo tan bien. «Este es el primer ejemplo en todo el mundo de una flor falsa cuyo origen es exclusivamente fúngico», asegura Kerry O’Donnell, microbiólogo del Servicio de Investigaciones Agrícolas del Ministerio de Agricultura de EE.UU. y uno de los autores del reciente estudio sobre las seudoflores, publicado en Genética y biología de hongos.

Otros impostores solo son fúngicos en parte, pues normalmente se limitan a modificar las hojas de la planta hospedadora y no producen su propia flor ficticia. Algunas royas, un extenso grupo de hongos fitopatógenos pertenecientes al orden de los Pucciniales, hacen que la planta infectada produzca rosetas de hojas (no flores) sobre las que brota el hongo, cuyo aspecto recuerda a flores amarillas. Un hongo del arbusto del arándano, Monilinia vaccinii-corymbosi, no forma estructuras seudoflorales, sino que hace que las hojas marchitas reflejen la luz ultravioleta, desprendan un aroma a tiene fermentado similar al de las flores del arándano y segreguen néctar, todo lo cual atraería a los insectos.

Así que los autores del nuevo artículo se preguntaron si habría más ejemplos de ese mimetismo refinadoen otras especies de Xyris protagonizados por F. Xyrophilum, puesto que son tantos los insectos que se orientan por el olfato y perciben la luz ultravioleta.

La autora principal del estudio, Imane Laraba, también microbióloga del Servicio de Investigaciones Agrícolas, empleó un filtro ultravioleta para fotografiar las seudoflores de F. xyrophilum que Wurdack recolectó en 2010 y 2012. Como se especulaba, los tejidos del hongo reflejan la luz UV, una propiedad común a numerosas flores de tonos amarillos que facilitaría su localización a los polinizadores. Laraba cree probable que las flores de Xyris también la reflejen en condiciones naturales.

Dos pigmentos aislados de las seudoflores, cuya presencia ha sido confirmada en cultivos de F. Xyrophilum en el laboratorio, podrían ser los responsables de esa reflectividad de la luz UV y de la fluorescencia en bandas especialmente visibles para las abejas, afirman los investigadores. En el laboratorio también comprobaron que el hongo emite hasta una decena de compuestos químicos, muchos de los cuales son conocidos por atraer a los insectos.

¿Coincide ese fragante cóctel descubierto en el laboratorio con el aroma de las flores silvestres de Xyris que F. xyrophilum imita? A causa de la pandemia de COVID-19, Laraba y su equipo no han podido viajar hasta Guyana para estudiar en su mediolas flores vivas y las seudoflores de F. xyrophilum. Así que han buscado una sustituta que crezca en las sabanas del sur de EE.UU.: Xyris laxifolia dónde. iridifolia, una perenne de aspecto parecido a las plantas guyanesas. La comparación de los cócteles químicos producidos por las flores no infectadas de X. laxifolia y de los cultivos de F. xyrophilum ha revelado que ambos desprenden 2-etilhexanol, un compuesto que atrae a los insectos polinizadores y de otro tipo, como las abejas melíferas, los abejorros, las moscas blancas o los gorgojos del caupí.

Aun así, los aromas florales pueden variar entre las especies de un mismo género. Y los aromas se entienden mejor como una mezcla caracterizada que con una serie de compuestos aislados. Jonathan Gershenzon, bioquímico del Instituto Max Planck de Ecología Química, en Jena, ajeno al nuevo estudio, opina que «estamos ante un caso de mimetismo que requiere más comprobaciones. Aunque resulta difícil no quedar impresionado por lo que es capaz de hacer la naturaleza cuando uno contempla la forma y el color de las seudoflores».

Terry Torres-Cruz, doctoranda de fitopatología en la Universidad Estatal de Pensilvania, que tampoco ha participado en el reciente trabajo, planea investigar por su cuenta el engaño de Fusarium. Cuando la pandemia remita, pretende viajar a las sabanas tropicales de Guyana para atrapar las fragancias de las flores de Xyris y de F. xyrophilum y estudiar los insectos que las visitan. Con el estudio de todo el sistema en el campo, su trabajo podría resolver el misterio de estas falsas flores de hongo.

Priyanka Runwal

Referencia: «Seudoflores producidas por Fusarium xyrophilum en la hierba de ojos amarillosXyris spp.) en Guyana: ¿Un nuevo sistema de mimetismo floral?»Imane Larabi et al. en Genética y biología de hongos, vol. 144, artículo n.º 103466, noviembre de 2020.



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