Tener amigos resulta beneficioso para la salud física y mental. Las relaciones sociales reducen el riesgo de padecer enfermedades, como la diabetes, el alzhéimer y los trastornos cardiovasculares. Pero ¿qué mecanismos neurobiológicos determinan nuestras preferencias para entablar amistad con una persona u otra? Ahora un estudio reciente, publicado por la revista Psiquiatría molecular, sugiere que los amigos son más parecidos genéticamente.

Dado que en los humanos, factores no genéticos, como la proximidad geográfica, la desigualdad o la segmentación étnica, también influyen en la selección de las amistades, Abigail J. Smith, de la Universidad de Maryland en Baltimore, y sus colaboradores evaluaron su hipótesis en ratones. En concreto, centraron la investigación en la enzima fosfodiesterasa 11 (PDE11A, por sus siglas en inglés). Esta molécula participa en la vía del AMP cíclico, cuya expresión en el hipocampo y el cuerpo estriado del cerebro regula tanto las interacciones sociales, como el aislamiento.

A fin de eliminar el gen que codifica PDE11A, Los investigadores modificaron el genoma de los animales, aunque también trabajaron con un grupo de roedores control, no alterados. De acuerdo con los resultados de las pruebas de conducta, los ratones adultos preferían interactuar con animales de su mismo genotipo. Es decir, los modificados prestaban mayor atención a otro roedor también alterado, mientras que en compañía de un ratón del grupo control, su interés se centraba en un objeto. Asimismo, los animales no modificados también preferían a sus compañeros de grupo. Experimentos realizados con ratones adolescentes arrojaron el mismo resultado.

Smith y su equipo descartaron la posible influencia de la actividad locomotora o el olor corporal en las preferencias sociales. Además, modificaron la expresión de PDE11A en las neuronas de la región CA1 del hipocampo a fin de confirmar su papel. Sin embargo, no descartan la implicación de otros factores o mecanismos moleculares, por lo que seguirán con la línea de investigación.

Por último, destacan la importancia de identificar los fundamentos sociales de la amistad. En enfermedades como la esquizofrenia o el deterioro cognitivo asociado con la edad, el aislamiento y la inhibición social reducen la calidad de vida de las personas. Así pues, resulta de interés hallar nuevas estrategias terapéuticas que permitan reducirlos.

Marta Pulido Salgado

Referencia: «¿Una base genética para la amistad? La homofilia de la señalización PDE11A-cAMP-CREB asociada a la membrana en CA1 del hipocampo dicta la preferencia social mutua en ratones machos y hembras», Por AJ Smith et al. en Psiquiatría molecular, publicado el 28 de julio de 2021.



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