Los glaciares que se derriten en el sudoeste de Groenlandia vierten en las aguas del entorno decenas de toneladas de mercurio al año. Es un diez por ciento del mercurio que los ríos llevan al mar anualmente en el mundo, refieren Jon P. Hawkings, de la Universidad del Estado de Florida en Tallahassee, y sus colaboradores. El tóxico metal pesado procede presumiblemente de la roca en la base de los glaciares, escriben en Naturaleza Geociencia. En 2015 y en 2018 investigaron el agua de la fusión de tres glaciares, que acaba llegando al mar. Sus concentraciones de mercurio eran, como poco, diez veces mayores que en una corriente media y comparables a las de aguas muy contaminadas industrialmente.

En Groenlandia, los seres humanos solo han intervenido indirectamente. Las mediciones de las aguas de fusión sobre la superficie del glaciar demuestran que el mercurio no viene de allí. De haber venido de allí, se habría tratado de una indicación de que lo habría depositado el aire y, por lo tanto, de que su origen era tecnológico.

El mercurio procede seguramente de la roca situada debajo del glaciar. El lento movimiento del hielo va pulverizando la roca de Groenlandia. Este proceso libera depósitos minerales y, de ese modo, arrastra metales como el mercurio. Pero eso no quiere decir que la actividad humana no tenga absolutamente nada que ver. El cambio climático derrite el hielo de Groenlandia cada vez más deprisa, y de esa forma se va generando más agua de fusión bajo el glaciar, que se va llevando el material que se desprende.

El hallazgo muestra que las fuentes naturales del mercurio podrían reaccionar de modo perceptible al cambio climático, escriben Hawkings y sus colaboradores. Esas fuentes son más difíciles de reducir que las emisiones industriales. El mercurio es un contaminante especialmente problemático porque es muy tóxico y se acumula en la cadena alimentaria en forma de metilmercurio. El mercurio de los glaciares es peligroso sobre todo para las comunidades indígenas, ya que el pescado y otros animales marinos constituyen una parte grande de su alimentación. Pero también el pescado que se consume en otras partes lleva cantidades elevadas de compuestos de mercurio, sobre todo el atún, el tiburón y la anguila. De ahí la recomendación de que los niños pequeños y las embarazadas no los consuman.

Lars Fischer

Referencia: «Gran fuente subglacial de mercurio del margen suroeste de la capa de hielo de Groenlandia», Por Jon R. Hawkings et al., En Naturaleza Geociencia (2021).



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