Una mutación que aumenta el tono muscular también hace que las personas resistan mejor el frío, según un estudio realizado con voluntarios que se sumergieron durante largos períodos de tiempo en agua fría.

Más de 1500 millones de personas en todo el mundo poseen dos copias (o alelos) no funcionales del gen ACTN3, que codifica una proteína muscular. El gen no funcional es más común en los climas más fríos del centro y el norte de Europa que en África.

Para averiguar el motivo de esas diferencias entre poblaciones, Håkan Westerblad, del Instituto Karolinska, en Estocolmo, Marius Brazaitis, de la Universidad del Deporte de Lituania, en Kanaus, y sus colaboradores emprendieron un estudio en el que incorporaron a 27 hombres con el gen ACTN3 funcional y a 15 sin él. Los participantes se sumergieron en agua a 14 ˚C durante varias sesiones de 20 minutos hasta que su temperatura corporal disminuyó por debajo de los 35,5 ˚C, o hasta que pasaron un total de 120 minutos sumergidos en el agua fría.

Los autores descubrieron que el 69 por ciento de los participantes con ACTN3 no funcional lograban mantener la temperatura corporal por encima de los 35,5 ˚C, en comparación con solo el 30 por ciento de los que poseían el gen funcional. Los que carecían de ACTN3 funcional, y de la proteína que este codifica, parecían conservar el calor no mediante los temblores, sino tensando los músculos y aumentando temporalmente el tono muscular.

Aspectos destacados de la investigación sobre la naturaleza

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con permiso de Nature Research Group.

Referencia: «La pérdida de α-actinina-3 durante la evolución humana proporciona una mayor resistencia al frío y generación de calor muscular». Victoria L. Wyckelsma y col. en The American Journal of Human Genetics, publicado en línea, febrero de 2021.



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